4 de junio de 2013 / 12:55 p.m.

 

 

Washington • ¿Declive? ¿Alguien dijo declive? Hace algunos años, la expresión estaba en todos los labios. Estados Unidos había perdido su soberbia. Frente a China, futura primera economía del mundo (en 2025), su suerte estaba echada. Hoy, otro estado de ánimo se ha apoderado de las élites estadunidenses. Nada de exhuberancia irracional, ninguna exageración, aun cuando algunos hablen de una nueva burbuja en California. Después del estrés postraumático de los años de crisis, llegó el tiempo de los antideclinistas, los promotores de la potencia americana resucitada.

A unas horas de la visita del presidente chino, Xi Jinping, a California, los días 7 y 8, donde se entrevistará con su contraparte de Estados Unidos, Barack Obama, hay que dejar constancia: el miedo a China pasó de moda.

La delicada flor de los think tanks ajustó las estadísticas tranquilizadoras. ¿El PIB de Estados Unidos? 16 mil millones de dólares, la cuarta parte de la economía mundial, dos veces más que el de China. ¿El PIB por habitante? Nueve veces más elevado.

“Detengamos el debate abstracto, no estamos en declive”, afirma Richard Haas, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, uno de los círculos de reflexión más influyentes en política exterior. “Estamos creciendo”, añade.Es cierto, un crecimiento lento, pero el resto del mundo tiene “serios” problemas.

De tomar en cuenta a los antideclinistas, las perspectivas para la Unión Americana provocan risa. Dos especialistas en asuntos militares lo afirman sin complejo: Michael O’Hanlon, experto de la Brookings Institution, y David Petraeus, ex comandante en jefe de las fuerzas en Irak y Afganistán reconvertido, desde su reciente dimisión por una causa de adulterio, en académico con una función claramente más lucrativa que un fondo de inversiones.

En un texto titulado “Un futuro lleno de promesas”, los dos estrategas exponen las razones de su optimismo.

En primer lugar, la revolución energética. Estados Unidos se convertirá en el primer productor de petróleo crudo entre 2017 y 2020, y exportador neto en 2030. Ya es de por sí el mayor productor de gas natural (con “cien años de reservas”, aseguran). Otra revolución, industrial esta: Estados Unidos figura entre los líderes mundiales de la impresión en 3D y de la robótica. Por último, la revolución en las tecnologías de la información y de la transición hacia el cloud computing(“aplicaciones en la nube”), ámbitos “en los cuales también somos los líderes”.

Para los antideclinistas, la unión económica entre Estados Unidos, Canadá y México va a salvar el crecimiento mundial con mucha más seguridad que lo que jamás podrán hacer China, Japón o Europa. El mundo podría estar a las puertas de una nueva era, la de “la nueva América del Norte”, escriben Petraeus y O’Hanlon.

La transformación del sector energético es un “fenómeno norteamericano”, destaca Richard Haass y esa será “una de las grandes historias del siglo XXI.

¿Optimismo exagerado? Seguramente. Pero desde ya, la atmósfera ha cambiado en Estados Unidos. El déficit bajó más rápido de lo esperado (10% del PIB en 2009, 4% en la actualidad). Wall Street batió su récord histórico en abril. Los precios del sector inmobiliario están subiendo. Y 56% de los estadunidenses opinan hoy que la economía va mejor, el nivel más alto desde 2009.

Los republicanos continúan con su obstruccionismo pero cada catástrofe —¡y dios sabe que las hay!— dan el espectáculo de una nacional que resurge mientras asiste a los funerales por la gloria de las víctimas, de los socorristas y de quienes fueron salvados milagrosamente, mientras que la Casa Blanca anuncia la visita de un presidente experto en el arte de dar consuelo.

Los antideclivistas no dejan de soñar con el día en que China, cuya dependencia energética no parece mejorar (70% de sus importaciones de petróleo provendrán en 2015 de Oriente Medio) se parte, a su turno, de un Oriente complicado.

Hasta entonces, falta desgraciadamente superar algunas ligeras contrariedades. Algunos bumps in the road (“baches en el camino”), como dice Obama: las “armas químicas” sirias, los misiles norcoreanos, el tema nuclear iraní…

Agencias