-Agencias.
24 de julio de 2013 / 08:41 p.m.

Un tren Alvia ha descarrilado en la entrada a la estación de Santiago de Compostela. Se trata de la línea que une Madrid y Ferrol y al menos 60 cadáveres se encuentran esparcidos alrededor de la vía cubiertos con mantas, según ha confirmado el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Todos los vagones del tren permanecen volcados a la altura del viaducto de la AP-9 en Angrois y los servicios de emergencias y los bomberos se han desplazado al lugar del accidente, en la entrada a la capital de Galicia desde el sur.

Dos pasajeros del tren accidentado, uno con un collarín y el otro ileso, han relatado que sintieron cómo el tren tomaba la curva y lo siguiente que recordban es que estaban en el suelo "rodeados de muertos". Testigos presenciales describen escenas dantescas, como la del antepenúltimo vagón destrozado, y temen que la cifra de personas fallecidas pueda elevarse. Los heridos se cuentan por decenas.

Al lugar ha llegado una grúa gigante para mover los restos de los vagones, entre los que se encuentran todavía personas atrapadas que están siendo rescatadas por los equipos de emergencias.

El suceso se produce en el comienzo del puente del Día de Galicia y en la noche donde Santiago vive su fiesta grande, unos actos que ya han sido suspendidos. El tren, en el que viajaban unas 238 personas, ha descarrilado en la curva más cerrada del trayecto entre Ourense y Santiago, una vía preparada para el AVE pero por la que aún no circulan trenes de este tipo. El Alvia es el ferrocarril más veloz que la atraviesa. La máquina de atrás del tren accidentado ha ardido y otro de los vagones voló sobre un talud a cinco metros de altura y 15 de distancia de la vía.

El descarrilamiento se ha producido en el kilómetro 84.3 de la vía del AVE Ourense-Santiago. El motor de una de las máquinas, una mole inmensa, salió despedido por el impacto. Bomberos y policías intentan en estos momentos rescatar a las personas que se encuentran en el interior de los vagones afectados, que podrían ser en torno a 13.

"¡Cuánta gente muerta hay aquí, dios mío!", ha clamado una vecina de la zona a través de la Radio Galega. Mari, una vecina del barrio que se encontraba tendiendo la ropa cuando se produjo el siniestro, ha afirmado, en declaraciones a la Cadena SER, que oyó una enorme explosión y después "un torpedo enorme de polvo y ruido". "Eché a correr", ha asegurado, conmocionada. Ella y el resto de residentes en esta zona de Santiago se han volcado para ayudar en las labores de atención a las víctimas del mortal choque.

Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están empezando a organizarse para atender a las víctimas e investigar qué provocó el descarrilamiento del tren Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol.

Hasta el lugar de los hechos, donde se puede divisar una intensa columna de humo, ha llegado el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que ha asegurado que los fallecidos en el siniestro son "muchos". Allí se encuentran también el delegado del Gobierno, Samuel Juárez, y el subdelegado del Gobierno en A Coruña, Jorge Atán, así como el conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Agustín Hernández, y el alcalde de la capital gallega, Ángel Currás.

Las autoridades han facilitado un teléfono de atención a las víctimas: 981551100.