2 de junio de 2013 / 03:53 p.m.

Mujica precisó que eligió hablar de este tema con el Papa Francisco, porque su apoyo es "de una importancia brutal".

  

Madrid • El presidente de Uruguay, José Mujica, afirmó que el proceso de paz en Colombia es en estos momentos "una de las cosas más importantes de las últimas décadas en América Latina, y en todo lo que se pueda hay que tratar de ayudar".

En entrevista con el diario El País con motivo de su visita realizada esta semana a España, el mandatario comentó que el presidente Juan Manuel Santos tiene mucho mérito por intentar la paz para su país.

"Es, definitivamente, un hombre abierto que resiste el cansancio y transforma en política el cansancio de una guerra interminable a lo largo de décadas y que está buscando un paréntesis y que debiera recibir un caluroso apoyo de la comunidad internacional", apuntó.

Recalcó que hay obstáculos muy grandes porque "tantos años de guerra se han transformado en intereses contradictorios, en una multitud de cosas y, obviamente, mucho dolor y cuando hay mucho dolor se apela al sentimiento de justicia".

"La justicia y el dolor en estas cosas andan al filo de la navaja con la venganza hacia un lado y hacia el otro. Si entran en ese camino no salen más de la guerra. Lo prioritario es la paz, la paz y la paz", dijo.

Mujica precisó que eligió hablar de este tema con el Papa Francisco, porque su apoyo es "de una importancia brutal".

Al ser preguntado sobre la crisis política venezolana, sostuvo que debe ayudarse en todo lo que se pueda a Venezuela a buscar la racionalidad, y que tanto el gobierno como la oposición deben acostumbrarse a convivir.

Consideró que la paradoja es que mientras es un país con unas fuerzas armadas depuradas en democracia, una rotación política puede tensiona mucho a la sociedad, y su deseo es que eso no ocurra así, por lo que "hay que ayudar en todo lo que se pueda a buscar racionalidad".

"No comparto el tono de la discusión y todo eso, porque una izquierda que quiera ser democrática, y el mensaje chavista lo es, tiene que acostumbrarse a vivir con la oposición y la oposición tiene que acostumbrarse a convivir", aseguró.

Agregó que "es una evolución de madurez en las sociedades", ya que "las transformaciones socializantes no pueden ir contra la democracia".

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