27 de abril de 2013 / 03:45 p.m.

Nueva Delhi • Cuatros individuos fueron arrestados hoy por su relación con el derrumbe el miércoles de un edificio que albergaba varias fábricas textiles en las afueras de Dacca y que ha causado la muerte de al menos 328 personas, informó la Policía.

Los arrestados son dos de los dueños de los talleres textiles que alojaba el edificio derrumbado y dos funcionarios municipales que aseguraron un día antes del accidente que el inmueble era seguro, señalaron fuentes policiales al diario local The Daily Star.

La Policía Industrial había acusado a los propietarios de las fábricas de ignorar las grietas que aparecieron en el edificio de ocho plantas el martes y de obligar a los empleados textiles a acudir a sus puestos de trabajo a pesar del riesgo que corrían.

El dueño del edificio Rana Plaza, Sohel Rana, que pertenece a la rama juvenil de la Liga Awami -el partido gobernante en Bangladesh-, se encuentra prófugo y está acusado de usar sus contactos en la política para obtener el permiso para construir en terreno público.

Hasta ayer, 2.044 personas fueron rescatadas de entre los restos del edificio derrumbado, según afirmó un portavoz del Ejército, Shahinur Islam, a los que se suman 14 personas más encontradas con vida bajo los escombros en las últimas horas, recoge The Daily Star.

La cifra de muertos y heridos podría continuar aumentado ya que unos 4.000 trabajadores podían encontrarse en el edificio en el momento de su derrumbe, dijo a Efe una fuente de la Federación Nacional de Trabajadores del sector Textil de Bangladesh.

Según un listado divulgado por la policía local, y que se basa en las denuncias realizadas por los familiares de desaparecidos y cuyos cuerpos todavía no han sido localizados, podría haber cerca de 600 personas bajo los escombros, según la agencia BSS.

Los trabajos de rescate continúan, a pesar de que se han superado las 72 horas, tiempo límite -según los expertos-, para encontrar a alguien con vida.

El desastre ha vuelto a poner de manifiesto las malas condiciones laborales y de seguridad que sufren los trabajadores de talleres textiles en el país asiático, que abastecen a multinacionales occidentales.

EFE