24 de enero de 2013 / 02:29 p.m.

 La Policía Nacional de España detuvo a ocho miembros de una banda de proxenetas que captaba en Brasil a mujeres y travestis con falsas promesas de trabajo y las sometía en prostíbulos de Cataluña suministrándoles cocaína para que aguantaran las 24 horas del día.

Las víctimas eran captadas en Brasil por los integrantes de la red y traslados a España pasando previamente por Portugal. Estaban controlados por “mamis” que las vigilaban continuamente mediante un sistema interno de videocámaras y vivían hacinados en condiciones insalubres.

La investigación comenzó tras detectarse dos domicilios en la ciudad de Reus (Cataluña) donde se estaba ejerciendo la prostitución bajo el control de un grupo organizado. Durante las primeras pesquisas los agentes averiguaron que la trama estaba integrada por personas de origen brasileño, español y dominicano, y que disponían de diversos locales dedicados a la prostitución en Cataluña.

Las casas de prostitución estaban dirigidas por las “mamis” o encargadas. Su función consistía en controlar la actividad desarrollada por las víctimas en los burdeles y recaudar el dinero correspondiente a los servicios prestados para hacérselo llegar a los máximos responsables de la banda.

La organización suministraba cocaína a las víctimas e incluso a los propios clientes. De esta forma conseguían mantener la exigida disponibilidad de 24 horas anunciada en medios de comunicación.

Los explotados se encontraban hacinados en una de las habitaciones de cada una de las casas, en condiciones insalubres y ocupando varias literas. En estas estancias permanecían a la espera de la llegada de los clientes, controlados mediante sistema interno de videocámaras. No se les permitía abandonar los domicilios por espacios superiores a una hora y quedaban encerrados cuando la persona encargada de controlarlos tenía que salir.

Periódicamente cambiaban de un prostíbulo a otro en función de las necesidades y con la finalidad de renovar el interés de los clientes.

En los siete registros domiciliarios practicados se han intervenido 8 mil euros en metálico, 35 gramos de cocaína, artículos para llevar a cabo rituales de vudú, cuatro datáfonos para el cobro con tarjetas de crédito, 13 teléfonos móviles, tres ordenadores portátiles, un vehículo turismo y abundante documentación relacionada con las ilícitas actividades del grupo.

Los detenidos, a quienes se les imputan delitos de pertenencia a grupo criminal, trata de seres humanos, contra la salud pública, blanqueo de capitales, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y relativos a la prostitución, fueron puestos a disposición de la autoridad judicial

— JOSÉ ANTONIO LÓPEZ/ CORRESPONSAL