8 de enero de 2013 / 02:51 p.m.

Madrid • La policía española detuvo a siete personas por cultivar plantas de mariguana, en total 2 mil 896; bajo un complejo sistema instalado que incluso impedía que el olor de la planta llegara a los vecinos. La operación se llevó a cabo en la ciudad andaluza de Málaga (Andalucía).

En la operación, que se ha saldado con la detención de siete individuos, se ha imputado a otra más y se han intervenido, además de un total de 2 mil 896 plantas de mariguana, tres vehículos, 11 teléfonos móviles, una computadora, una tableta digital, un GPS y efectos relacionados, como el cultivo de semillas y fertilizantes para el crecimiento de las plantas.

La fase de la operación “"Ramsés"” se inició cuando los agentes conocieron que un grupo organizado de personas de nacionalidad holandesa estaban cultivando grandes cantidades de mariguana en diferentes casas.

Por ello, se iniciaron una serie de pesquisas que condujeron a los investigadores hasta cuatro viviendas donde los miembros del grupo tenían instalados cultivos hidropónicos de mariguana en las localidades malagueñas de Mijas y Cártama.

En tres de los domicilios registrados los agentes encontraron un total de 10 habitáculos destinados al cultivo de la droga. Además, en una de las viviendas se localizó bajo el falso suelo de una caseta de madera ubicada junto a la piscina, un sótano de unos 128 metros cuadrados aproximadamente, realizado en los cimientos bajo la vivienda, que ocultaba tres habitaciones destinadas a la plantación.

Todos los domicilios registrados contaban con una compleja instalación eléctrica y de ventilación, además de filtros de aire de tamaño industrial para eliminar los olores desprendidos por el estupefaciente. También tenían habilitadas estancias vacías para albergar más plantaciones y poder aumentar la producción en un corto periodo de tiempo.

Los arrestados formaban parte de una red dedicada a la venta de sustancias medicamentosas prohibidas, así como el cultivo y distribución de mariguana por toda la geografía española.

JOSÉ ANTONIO LÓPEZ | CORRESPONSAL