16 de diciembre de 2013 / 11:41 p.m.

PRETORIA, Sudáfrica.- Una multitud de sudafricanos negros celebró el lunes el develado de una enorme estatua de Nelson Mandela en Pretoria, mientras muchos afrikáners blancos en otra parte de la capital manifestaron preocupaciones por el futuro del país al conmemorar el 175 aniversario de una victoria sangrienta sobre los zulúes.

Una estatua de 9 metros de Mandela fue descubierta en el corazón de la capital, frente a los edificios donde funcionaba la sede del gobierno segregacionista, donde Mandela tomó posesión hace 19 años como el primer presidente elegido democráticamente.

"Una de sus enseñanzas fue que hablásemos con nuestros enemigos y aprendiésemos a apreciar las cosas que ellos hicieron que no nos perjudicaron directamente", afirmó Thando Silimela, de 28 años, quien manifestó admiración por el complejo conocido como Union Buildings sobre una colina.

"No lo vemos como un edificio hostil ni un edificio del apartheid; es un edificio hermoso. Es parte de nuestra herencia. Hemos aceptado muchas cosas que se hicieron. Estoy muy orgulloso de Sudáfrica", agregó.

El ambiente era menos gozoso en otra parte de la ciudad donde más de mil afrikáners se reunieron para conmemorar el aniversario de su victoria sobre los zulúes. El 16 de diciembre era una fiesta nacional durante el régimen de segregación para recordar esa batalla, pero ha sido renombrado Día Nacional de Reconciliación.

La mayoría de los afrikáners, que dominaban el régimen racista que terminó en 1994, ha aceptado el fin de la discriminación. Pero una minoría del grupo descendiente de holandeses sigue siendo sumamente crítica.

El acto frente al monumento conmemorativo afrikáner atrajo a muchos críticos blancos que condenaron la corrupción y manifestaron el temor de que la mayoría negra se vuelque eventualmente contra ellos. Consideraban que Mandela, que murió el 5 de diciembre, era una garantía de las políticas moderadas y no discriminatorias.

"Si los nuevos líderes negros actúan como él y construyen la sociedad que él avizoró, todo estará bien", afirmó Elizabeth neethling, una mujer de 65 años, madre de cinco hijos, residente en Pretoria.

"Nelson Mandela era una buena persona pero ahora son todos corruptos", agregó. "Aquí no veo ningún futuro para mis hijos y nietos. Para ellos es difícil encontrar trabajo. Ahora la gente negra es dominante y nos segrega a nosotros".Sudáfrica es una nación de 53 millones de habitantes con un 8 % de blancos, 4,6 millones, según el gobierno.

Por el contrario, en un ambiente sumamente animado, con los sones de una banda militar y el sobrevuelo de aviones de guerra, la presentación de la estatua fue uno de los numerosos actos de homenaje al ex presidente que puso fin al apartheid después que su entierro el domingo marcó el final de diez días de duelo.

El presidente Jacob Zuma presidió la ceremonia.

AP