13 de abril de 2014 / 11:55 p.m.

Del debutante director mexicano y ex seminarista Luis Urquiza, "Obediencia perfecta" es presentada también en momentos en que el papa Francisco ha asumido una nueva actitud e incluso ha pedido perdón a las víctimas.

México.- Cuando el mundo católico sigue conmocionado por la divulgación de centenares de casos de curas pederastas, llega la película "Obediencia perfecta" inspirada parcialmente en la historia del mexicano Marcial Maciel, visto por muchos como un caso paradigmático de curas que abusaron de menores y que la Iglesia se negó a reconocer por mucho tiempo.

Del debutante director mexicano y ex seminarista Luis Urquiza, "Obediencia perfecta" es presentada también en momentos en que el papa Francisco ha asumido una nueva actitud e incluso ha pedido perdón a las víctimas y prometido que no habrá marcha atrás en la lucha de la Iglesia para proteger a los jóvenes.

"Me siento interpelado a hacerme cargo de todo el mal que algunos sacerdotes, bastantes -bastantes en número, aunque no en comparación con la totalidad-, hacerme cargo de pedir perdón del daño que han hecho por los abusos sexuales de los niños", dijo el viernes el pontífice.

Para Urquiza, "Obediencia perfecta" es un caso que lo toca personalmente pues fue seminarista de los 12 a los 20 años. "Es una historia que traigo aquí en el corazón y quiero contar", dijo sobre la cinta que se estrena el 1 de mayo en México con 800 copias.

La película se desarrolla entre las décadas de 1960 y 1970 y aunque está basada en el libro "Perversidad" (2007) de Ernesto Alcocer, el director reconoce que para rodarla también se inspiró en la historia de Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y quien tras años de recibir el respaldo de la Iglesia fue señalado por el mismo Vaticano en 2010 de haber llevado una doble vida que incluyó abusos a seminaristas y de haber procreado al menos tres hijos con dos mujeres diferentes.

La película, sin embargo, permanece en el plano de la ficción y no busca ser una biografía. La congregación se llama los Cruzados de Cristo, el padre que comete los abusos es Ángel de la Cruz y la víctima principal es Sacramento Santos.

El rodaje se realizó en escuelas religiosas e iglesias y Urquiza reconoce como "un logro" poder usar esos escenarios reales en la capital del país, Veracruz y el Estado de México.

Urquiza dice que no sufrió abusos sexuales ni presenció vejaciones de ese tipo en su experiencia como seminarista, con la congregación de los Paulinos, pero sí conoció el abuso psicológico, por ejemplo, cuando le abrían sus cartas para enterarse de su correspondencia.

"Hay una escena de la película en la que hablo de toda la información que tienes que llevarle al superior y si no se la llevas él te hace sentir a ti culpable", dijo el jueves en entrevista con The Associated Press, haciendo un paralelo entre su experiencia y la cinta.

"Eso sí me recuerda la parte formativa del seminario, la parte ideológica. Del abuso sexual me he enterado ahora, con todo el escándalo de lo de Maciel y tuve la oportunidad de conocer a estos hombres valientes que denunciaron y que se enfrentaron a la estructura de los legionarios", añadió en referencia a ex seminaristas que desde 1998 acusaron a Maciel.

El Vaticano ordenó a Maciel retirarse de la vida sacerdotal en 2006. El fundador de los Legionarios murió en 2008 sin enfrentar ningún juicio y en 2010 la Santa Sede reconoció la doble vida que llevó, aunque ha negado en todo momento que lo haya protegido.

"La Legión es el caso emblemático porque es el que conocemos, está documentado en los medios, es del que tenemos que hablar", dijo sobre por qué entre los centenares de casos de sacerdotes católicos abusadores denunciados en años recientes en todo el mundo eligió el de Maciel. "Conocemos al monstruo y al monstruo que protegió al monstruo", agregó.

El actor Juan Ignacio Aranda, quien interpreta al ficticio padre Galaviz, dice que su personaje es un tipo muy cariñoso "que da su vida" por los niños, pero selecciona a aquellos que considera "débiles, frágiles, muy inocentes" para llevarlos con de la Cruz, interpretado por Juan Manuel Bernal.

"Lo que hace es una actividad maquiavélica, enfermiza", dijo Aranda a AP. "Pero él está tan enfermo que para él no hace nada malo, es un honor (para las víctimas) tener contacto directo diario con el padre. Lo haces porque tú quieres, esa es la obediencia perfecta, es la más perfecta manipulación psicológica".

Urquiza se considera no religioso, no católico y no creyente. "Creo en la ética, creo que el respeto al ser humano nos va a hacer hombres libres. es la esperanza de salvarnos como raza humana".

Maciel fundó la Legión de Cristo en 1941, congregación que se extendió por cuatro de los cinco continentes en países como España, Argentina, Irlanda, Estados Unidos, Italia, Colombia y Venezuela, entre otros, convirtiéndolo en una figura respetada entre los papas, especialmente ante Juan Pablo II.

AP