6 de mayo de 2013 / 01:14 p.m.

 

La venta de armas de fuego se disparó en Estados Unidos como reacción a los esfuerzos de la administración del presidente Barack Obama por controlar su venta y posesión, informó el periódico USA Today en su edición de ayer.

La venta de armas de fuego de todo tipo aumentó 39 por ciento en el primer trimestre de este año, en comparación con el trimestre anterior.

En cifras, pasó de 112 millones de dólares entre octubre y diciembre del 2012, a 155 millones de dólares entre enero y marzo de este año.

Según el diario, esto es una consecuencia intencional de la política del presidente estadunidense y de algunos legisladores demócratas por tratar de limitar de manera contundente la venta y posesión de armas.

Las revisiones de antecedentes penales a solicitantes de armas también aumentaron 46 por ciento en el primer trimestre de este año.

Las ventas pudieron ser mayores durante el primer trimestre, pero se vieron limitadas por la capacidad de las firmas manufactureras para aumentar la producción.

La fábrica de armas Sturm Ruger informó que entre enero y marzo recibió dos millones 100 mil solicitudes, mientras el año anterior fueron 337 mil.

La empresa decidió limitar el número de armas de fuego que venderá a cada domicilio solicitante para cubrir la creciente demanda.

En enero, el presidente Obama y el vicepresidente Joe Biden lanzaron una campaña para ganar control en la venta y posesión de armas de fuego en el país.

Las ventas se dispararon a partir del lanzamiento de la campaña que pudiera eventualmente limitar la portación de armas en todo el territorio nacional.

El cronista ultraconservador Glenn Beck tuvo un gran éxito en el congreso de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) cuando advirtió que el gobierno estaba decidido, según él, a privar a los estadunidenses de sus armas.

El congreso, que atrajo hasta Houston, Texas (sur) a unos 70 mil miembros de la organización (que dice tener 4.5 millones de miembros) fue convocado unos días después de un doloroso fracaso para Barack Obama, que en medio del atentado de Boston, el pasado 15 de abril,m vio cómo naufragaba en el Congreso su intento de aprobar una legislación más restrictiva sobre armas de fuego.

En los pasillos del centro de convenciones, esa victoria, registrada pocos meses después de la conmoción ptovocada por el drama de Newtown, donde un joven masacró en una escuela primaria a 20 niños y seis maestros en diciembre pasado no parece suficiente, sin embargo, para los partidarios de las armas.

El sábado, Beck advirtió contra el “tiránico” gobierno federal. ""Quieren transformar de manera decisiva a nuestro país y están delineando su proyecto"", denunció. ""Creen que nos deben imponer reglamentaciones hasta que nos sometamos, pero yo no me voy a someter”".

Glenn Beck conquistó a un público ya entregado y convencido de que cualquier interferencia sobre la libre tenencia de armas, garantizada por la segunda enmienda a la Constitución, les llevará a perder luego su libertad y todos sus derechos.

""La segunda enmienda fue escrita para que podamos proteger nuestros derechos, y también tenemos la responsabilidad de romper las cadenas de la tiranía"", añadió.

Durante su discurso, Beck mostró armas los restos del arma de servicio de un policía neoyorquino muerto el 11 de septiembre de 2001. ""¡Es el símbolo de la libertad!"", dijo eufórico.

Debbie Sprague, originaria de Texas, también quiere más armas. Los legisladores que “sabotean” el derecho a portar armas son hipócritas, dice, ya que ellos están protegidos por guardaespaldas armados.

""Esto forma parte de nuestro derecho a protegernos y proteger a nuestras familias"", enfatizó.

— AGENCIAS