26 de junio de 2013 / 12:57 p.m.

París• El grupúsculo francés de extrema derecha "Troisième Voi" (Tercera Vía) y su servicio de orden, las Juventudes Nacionalistas Revolucionarias (JNR), que el Gobierno pretendía desmantelar, anunciaron hoy su disolución.

El Ministerio del Interior les había notificado ya la orden de disolución y los dos grupos disponían de diez días para presentar su apelación antes de que el Consejo de Ministros examinara mañana el decreto gubernamental.

"Disuelvo por honor, para no ser disueltos por otros", afirmó hoy a la prensa el líder de "Troisième Voi", Serge Ayoub, mientras que el fundador de las JNR, Alexandre Gabriac, había señalado poco antes que este paso no va a impedir que el nacionalismo se siga expresando, "bajo todas las formas posibles".

El Gobierno había anunciado su intención de acabar con todos los grupos de inspiración fascista y neonazi a principios de junio, después de la muerte del militante de izquierdas Clément Meric, provocada por miembros cercanos a esos movimientos, conmocionó a la sociedad francesa.

Los cinco agresores, según afirmó entonces en conferencia de prensa el fiscal de París, François Molins, tenían edades comprendidas entre los 19 y los 32 años, y eran simpatizantes de "Troisième Voi" y de las JNR, aunque Ayoub ha negado toda implicación.

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, había solicitado en junio que se emprendiera de inmediato el proceso para presentar en consejo de Ministros el decreto de disolución de las JNR y que se examinaran las condiciones en las que el resto de grupos podrían ser objeto del mismo procedimiento.

Y el ministro del Interior, Manuel Valls, confirmó poco después que se había dado ese paso, porque aunque en total no superan algunos centenares de personas, se trata, en su opinión, de individuos muy violentos, racistas, antisemitas y homófobos, que "contestan a la autoridad".

El altercado que acabó con el fallecimiento de Méric se produjo en una céntrica calle de París, y el considerado responsable del golpe mortal, Esteban Morillo, un cabeza rapada nacido en Cádiz pero con nacionalidad francesa, está imputado por "violencia voluntaria que provocó la muerte sin intención de hacerlo".

EFE