18 de octubre de 2013 / 01:09 p.m.

Un ex médico de Utah acusado de presionar a su esposa para que se sometiera a un estiramiento facial para poder matarla con una combinación letal de medicamentos actuó erráticamente el día en que ella murió y afirmó que la mujer había querido la cirugía, dijeron el jueves los fiscales en declaraciones de apertura en el juicio por homicidio.

Además, Martin MacNeill dijo a otros reclusos después de su detención que su esposa —una ex reina de belleza— era una "cualquiera", que le alegraba que estuviera muerta y que las autoridades no podían probar que él la mató, dijo el fiscal Sam Pead al jurado.

Los fiscales han sostenido que el asesinato fue la culminación de un plan retorcido de MacNeill para prolongar una aventura amorosa con su amante, a la que invitó al funeral de su esposa y a la que le pidió que se casara con él semanas después.

El caso ha conmocionado a la comunidad mormona de Provo, 72 kilómetros (45 millas) al sur de Salt Lake City, y capturó la atención nacional debido a que el acusado era un médico.

Pead retrató una escena de comportamiento extraño que comenzó cuando MacNeill descubrió a su mujer lánguida en una bañera y llamó a las autoridades para que fueran a su casa en abril de 2007.

"¿Por qué tenía que hacerse la cirugía?", gritó Martin MacNeill frente a policías y paramédicos, según Pead. "¿Por qué tomó todos esos medicamentos? Le dije que no lo hiciera. Soy médico".

Los abogados de la defensa dijeron al jurado que Michele MacNeill murió a causa de enfermedades del corazón, no por algo que Martin MacNeill le hubiera hecho.

El médico de 57 años fue acusado en agosto de 2012, casi cinco años después de la muerte de su esposa en la casa de la pareja en Pleasant Grove.

Los fiscales dijeron que demostrarán que MacNeill consiguió que un cirujano plástico le recetara un potente conjunto de fármacos neurológicos para su recuperación. Pead dijo que Martin MacNeill le había estado suministrando esos medicamentos a su esposa antes de que muriera y le ayudó a entrar en la bañera.

El cirujano Scott Thomson testificó el jueves que normalmente no prescribiría para la recuperación Valium o Oxicodona, entre otros analgésicos y pastillas para dormir, pero lo hizo "porque Martin era médico y él me pidió esas cosas".