16 de mayo de 2013 / 10:43 p.m.

República Dominicana — Los letreros que indican "nos reservamos el derechos de admisión" deberán desaparecer de forma obligatoria de bares y restaurantes dominicanos, como parte de una campaña judicial inédita para combatir el racismo, advirtieron el jueves las autoridades.

El procurador General, Francisco Domínguez, anunció medidas para garantizar que los centros de recreación no impidan el ingreso de clientes por su color de piel, raza, peinado o vestimenta, a menos de que por razones de etiqueta o protocolo exista un código previamente definido e informado a los consumidores.

Diversas organizaciones de derechos humanos insisten que en el país, con una población mulata mayoritaria, persiste el racismo en contra de los inmigrantes negros haitianos y de los dominicanos afrodescendientes de piel oscura.

"Se presumirá la comisión sistemática de discriminación" en los locales comerciales "que se reservan el derecho de admisión de forma genérica y general sin especificaciones", detalló Domínguez en una resolución basada en varias leyes.

El código penal establece sanciones de dos años de cárcel para quien sea hallado culpable de discriminación.

Arturo Villanueva, vicepresidente ejecutivo de la asociación de hoteles y restaurantes del país, manifestó su rechazo a la disposición judicial. "Que no se mezclen los temas; una cosa es no discriminar y otra cosa es reservarse el derecho de admisión por cuestiones de orden, de edad, de eventos privados".

"¿Cómo vamos a impedir que un desaprensivo entre como perro por su casa a los negocios y haga lo que quiera?", comentó a The Associated Press Augusto Sánchez, presidente de la asociación dominicana de restaurantes.

Sánchez calificó la medida de la procuraduría como "arbitraria" y defendió el derecho de los propietarios de locales comerciales a limitar el ingreso de personas, "siempre y cuando no se incurra en discriminación racial".

El procurador Domínguez instruyó a las fiscalías y a la unidad de derechos humanos de la procuraduría a realizar revisiones periódicas para verificar que no se cometa racismo u otro tipo de discriminación en los restaurantes, bares y otros establecimientos comerciales.

También anunció la creación de un sistema espacial para recibir denuncias de discriminación racial.

Las inéditas disposiciones fueron dadas a conocer luego de que a través de redes sociales de internet una odontóloga de doble nacionalidad estadounidense y dominicana denunció esta semana que un bar de la exclusiva zona residencial de Piantini, en el centro de Santo Domingo, le negó el ingreso junto a varios amigos extranjeros por ser mulatos o mestizos.

Jazmín Izquierdo aseguró que los empleados del bar "La Chismosa" le impidieron entrar, pese a estar entre los invitados a una fiesta privada que había sido reservada con anticipación y la mesa estaba pagada.

"No puedo creer que todavía exista este tipo de trato a otro ser humano y mucho menos en este país donde somos la mayoría personas de color", insistió Izquierdo en un mensaje difundido en Facebook.

El mensaje fue reproducido de forma masiva en otras redes sociales y medios de comunicación e Izquierdo ha sido invitada a programas de televisión a narrar su experiencia.

"Que no quepa duda: no es como lo están diciendo", aseguró a The Associated Press Domingo Taveras, representante de "La Chismosa", al insistir que no existe racismo en su establecimiento. Anunció que la administración del restaurante dará a conocer el viernes su versión de lo corrido.

El racismo en República Dominica "es un problema grave que tanto la población como el Estado se niegan a reconocer", explicó a The Associated Press el sociólogo Eddy Tejeda, especializado en temas migratorios y raciales.

Recordó que desde el siglo XX, miles de dominicanas mulatos no se definen como negros o como afrodescendientes, sino como indios claros o indios oscuros y califican a su cabello crespo como "malo", en contraposición con el "cabello bueno" o lacio.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas determinó este año en un informe que hay una "firme negación" del Estado dominicano a reconocer la existencia de racismo.

AP