4 de julio de 2013 / 11:50 a.m.

El Cairo-Washington • Mohamed Mursi fue separado de su equipo, con el que se encontraba detenido en un edificio militar, y trasladado solo al Ministerio de Defensa hoy al amanecer, tras haber sido derrocado por el ejército.

"Mursi y todo el equipo presidencial" se encontraban "en residencia vigilada en el club de la Guardia Republicana de la presidencia", declaró Gehad al Hadad, responsable en el seno de los Hermanos Musulmanes. Ya en la madrugada, el ejército confirmó su retención.

La detención del primer presidente elegido democráticamente en Egipto es la última de las medidas que tomaron las fuerzas de seguridad que estrecharon el cerco en torno a los Hermanos Musulmanes, cofradía partidista de la que procede Mursi.

El ejército, que suspendió la Constitución —de corte islamista—, nombró presidente interino al jefe del Tribunal Supremo Constitucional, Adly Mansur.

Tras el anuncio realizado por el jefe del ejército, el general Abdel Fatah al Sisi, la plaza Tahrir de El Cairo, donde se congregaba una ingente masa de opositores, estalló de alegría.

Este abrupto desenlace recuerda la caída del régimen de Hosni Mubarak, que fue derrocado en febrero de 2011 —y que gobernó por 30 años— tras 18 días de masivas manifestaciones.

El Ministerio del Interior, temiendo un recrudecimiento de la violencia y que aumentara el balance de 47 muertos registrados en los últimos días, advirtió a manifestantes que respondería con "firmeza" a los desmanes y ordenó desplegar blindados en El Cairo.

En el norte del país, los partidarios de Mursi atacaron edificios de la seguridad; siete de ellos murieron en enfrentamientos contras las fuerzas del orden en Marsa Matruh y en Alejandría, en la costa mediterránea.

Según la prensa local, las fuerzas de seguridad ordenaron la detención de 300 miembros de los Hermanos Musulmanes.

El ejército, que no precisó la duración del periodo de transición antes de que se celebren elecciones generales, prometió que "permanecería alejado de la política" a través de su jefe, el ministro de Defensa y nuevo hombre fuerte del país, el general Abdel Fatah al Sisi, flanqueado por los principales religiosos del país y el jefe de la oposición Mohamed ElBaradei.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió anoche a los militares egipcios que devuelvan la autoridad “a un gobierno civil elegido democráticamente” tan pronto como sea posible, y ordenó revisar la ayuda que Washington otorga a ese país.

En un comunicado divulgado por la Casa Blanca, Obama evitó hablar de golpe de Estado y expresó su preocupación “por la decisión de las fuerzas armadas egipcias de remover al presidente Mursi y suspender la Constitución.

"Creemos que en un última instancia el futuro de Egipto solo puede ser determinado por el pueblo egipcio" subrayó.

Obama sostuvo, además, que ha indicado a los departamentos y organismos competentes revisar la ayuda que el gobierno de Estados Unidos otorga a Egipto, valorada en unos mil 500 millones de dólares anuales.

Por ley, el gobierno de Estados Unidos está obligado a suspender la ayuda económica a un país cuyo líder haya salido de un golpe de Estado.

México pide tranquilidad

El gobierno mexicano expresó ayer su deseo de que impere la tranquilidad en Egipto y los actores nacionales entablen un diálogo que permita restablecer el Estado de derecho.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) aseguró que el gobierno de Enrique Peña Nieto "se mantiene atento a los acontecimientos en Egipto".

"México hace votos por que se mantenga la tranquilidad y se establezca un diálogo entre los actores nacionales que permita restablecer el Estado de derecho y la institucionalidad democrática", apuntó.

AGENCIAS