11 de octubre de 2013 / 10:20 p.m.

Roma.- El Papa Francisco llamó hoy a las nuevas generaciones a no dejarse arrastrar porideologías y a no bajar la guardia contra el antisemitismo y el racismo, al conmemorar el 70 aniversario de la deportación de los judíos de Roma.

"La conmemoración actual podría definirse como una 'memoria futuri', un llamado a las nuevas generaciones para que no envilezcan su existencia", dijo en un mensaje a Riccardo Di Segni, rabino jefe de la comunidad judía de Roma, que encabezó a una delegación recibida por el Pontífice.

Llamó a los jóvenes "para que no se dejen arrastrar por ideologías, para que no justifiquen jamás el mal que encontramos, para que no bajen la guardia contra el antisemitismo y contra el racismo, vengan de donde vengan".

"Quiero unirme, con mi cercanía espiritual y mi oración, a la conmemoración del 70 aniversario de la deportación de los judíos de Roma", dijo el Papa.

"Mientras volvemos con la memoria a aquellas trágicas horas de octubre de 1943 nuestro deber es tener presente ante nuestros ojos el destino de aquellos deportados, percibir su miedo, su dolor, su desesperación, para no olvidarles, para tenerlos vivos en nuestro recuerdo y en nuestra oración", agregó.

Resaltó que conservar la memoria de un acontecimiento no significa simplemente recordarlo; significa, también y sobre todo, esforzarse por comprender que mensaje representa hoy, de modo que la memoria del pasado enseñe al presente y sea luz que ilumine la senda del futuro.

Recordó que el Papa Juan Pablo II escribía que la memoria está llamada a jugar un papel necesario 'en el proceso de construcción de un futuro en que la indecible iniquidad de la Shoah jamás vuelva a ser posible'.

En otro discurso, pronunciado al recibir a la delegación de la comunidad judía, Francisco afirmó que como Obispo de Roma se siente particularmente cercano a la vida de la comunidad judía de la urbe.

"Sé que con más de dos mil años de presencia ininterrumpida, puede presumir de ser la más antigua de Europa occidental", resaltó.

"Durante muchos siglos, por lo tanto -prosiguió-, la comunidad judía y la Iglesia de Roma conviven en nuestra ciudad con una historia que -como sabemos- a menudo se ha visto atravesada por incomprensiones y también por verdaderas injusticias".

 

Pero dijo que "es una historia, sin embargo, que gracias a Dios, desde hace décadas ha conocido el desarrollo de relaciones amistosas y fraternales".

En su opinión, a ese cambio de mentalidad ha contribuido, por parte católica, la reflexión del Concilio Vaticano II.

"Pero no ha sido menor la aportación que con su vida y su acción han dado, por ambas partes, hombres sabios y generosos, capaces de reconocer la llamada del Señor y de emprender con valentía nuevos caminos de encuentro y de diálogo", agregó.

Subrayó que "la tragedia común de la guerra" paradójicamente "enseñó a caminar juntas a ambas comunidades" y se refirió al 70 aniversario de la deportación de los judíos de Roma ocurrida el 16 de octubre de 1943.

Ese día más de mil judíos romanos fueron deportados al campo de concentración de Auschwitz en Polonia; solamente 16 regresaron a sus hogares.

"Recordaremos y rezaremos por tantas víctimas inocentes de la barbarie humana, por sus familias. Será también la ocasión para mantener siempre alerta nuestra atención para que no regresen, bajo ningún pretexto, la intolerancia y el antisemitismo a Roma y en el resto del mundo", declaró.

Dijo que es una contradicción que un cristiano sea antisemita, pues sus raíces son también judías, por lo que un cristiano no puede ser antisemita. "El antisemitismo debe desterrarse del corazón y de la vida de cada hombre y de cada mujer", destacó.

NOTIMEX