12 de junio de 2013 / 01:58 p.m.

Estambul • Estambul fue ayer escenario de los choques más violentos de los últimos 11 días entre agentes antidisturbios y manifestantes, cuando la policía irrumpió en la plaza Taksim, epicentro de la ola de protestas antigubernamentales que sacuden a Turquía.

La carga policial más contundente se produjo al atardecer, después de más de 12 horas de enfrentamientos esporádicos en las zonas periféricas del emblemático lugar, muy cercano al parque Gezi, cuya posible destrucción a cambio de un centro comercial desató el 31 de mayo la protesta pacífica de cientos de universitarios, lo que derivó en la actual crisis por la feroz represión policial ese mismo viernes en Gezi.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, justificó ayer el uso de la fuerza al asegurar que se acababa la "tolerancia" hacia los manifestantes opositores a su administración.

"Me dirijo a aquellos que quieren continuar con estos acontecimientos, que quieren seguir aterrorizando: este asunto ya se acabó. No habrá más tolerancia", advirtió en el parlamento de la capital Ankara, ante los diputados de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), de línea islamista moderada, horas después de que la policía tuviera su primer choque con los manifestantes de la plaza Taksim.

Se trata de un intento con apoyo desde el extranjero para doblegar a Turquía económicamente y asustar a los inversores, aseguró Erdogan.

El operativo en la plaza Taksim fue sorpresivo, ya que en la tarde del lunes el gobierno había anunciado que Erdogan mantendría hoy una reunión con los manifestantes.

"Nuestro primer ministro dio cita a algunos de los grupos que organizan esas manifestaciones", dijo al anochecer del lunes el viceprimer ministro, Bülent Arinç. "Nuestro primer ministro escuchará lo que tienen que decir", añadió.

Pero la intervención policial comenzó a primera hora de la mañana de ayer, cuando los agentes irrumpieron en la plaza.

Pese a que la carga logró desalojar a los manifestantes, otros grupos regresaron de manera continua para encararse con los agentes e incluso encendieron una gigantesca hoguera y lanzaron bengalas y fuegos de artificios contra los agentes.

Los policías avanzaron al atardecer con salvas de gas pimienta y chorros de agua a presión para dispersar a los miles de ciudadanos congregados en la plaza al final de la jornada laboral.

A la vez, cientos de ciudadanos defendían la plaza con su presencia, de forma pacífica, y varios grupos se interpusieron incluso por momentos entre los antidisturbios y quienes lanzaban piedras, a fin de calmar los ánimos.

Los manifestantes se distanciaron de los violentos que atacaron a la policía y dijeron que se trataba de provocadores enviados por el mismo gobierno.

Pronto circularon por la web rumores que atribuían el lanzamiento de bombas incendiarias a agentes infiltrados, que buscarían así dar a la policía un pretexto para tomar el control no solo de la plaza, sino también del parque Gezi donde acampan miles de jóvenes desde el 31 de mayo.

El gobernador de Estambul, Hüseyin Avni Mutlu, había prometido que no intentaría desalojar el parque, convertido ya en una pequeña ciudad autogestionada.

Si bien la policía no intervino, al menos hasta esta madrugada, Erdogan recalcó que “Gezi es un parque, no una zona de ocupación. Invito a todos aquellos que son sinceros a retirarse”.

Las manifestaciones en Turquía han cobrado la vida de cuatro personas, tres manifestantes y un policía, dijo también Erdogan.

Además del centro comercial, el gobierno de Erdogan pretende construir en el parque Gezi un complejo de viviendas que tendría el diseño de un emplazamiento habitacional otomano.

La feroz represión policial en el parque Gezi, hace 12 días, hizo que las manifestaciones se extendieron no solo a Ankara sino a casi todo el país y de manera general contra el gobierno de Erdogan, a quien acusan de autoritarismo y de intentar imponer en la sociedad un modelo islamista, cuando el Estado es laico aunque la mayoría profesa la religión musulmana, incluso los jóvenes.

El titular de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, instó ayer a la tranquilidad y el diálogo a todas las partes y desde Nueva York su vocero, Martin Nesirky, dijo que Ban sabe lo importante que es resolver los problemas a través del diálogo.

El premier culpa a la prensa internacional

El premier turco Recep Tayyip Erdogan, culpó en Ankara a la prensa internacional y las redes sociales en internet de las violentas protestas contra su gobierno en las últimas dos semanas.

El líder islamista moderado manifestó ante su bancada en el parlamento que “los medios internacionales están desinformando de forma sistemática, y con las instituciones de prensa malintencionadas han crecido las protestas”, informó la prensa en Turquía.

Desde el inicio de las manifestaciones en defensa de un parque en Estambul, el viernes 31 de mayo, Erdogan ha denunciado supuestas interferencias extranjeras, hostiles a su movimiento islamista moderado, que gobierna Turquía desde hace una década.

"Alguien trata de frenar a la creciente y fortalecida Turquía. Los activistas del parque Gezi deberían ver a quién le están sirviendo”, dijo Erdogan, mientras a Bolsa de Estambul siguió resintiendo las protestas y marcó ayer al cierre de la sesión una caída de 1.8%, hasta los 74.9 puntos, el valor más bajo desde el 4 de diciembre. El BIST 100, índice principal del parqué local, marcó este mínimo en una jornada marcada por el desalojo policial de la plaza Taksim, epicentro de las protestas.

AGENCIAS