EFE
23 de julio de 2013 / 01:41 a.m.

 

Washington • Estados Unidos lamentó la "desafortunada" decisión de Venezuela de suspender el diálogo para restablecer por completo las relaciones y se mostró "abierto" a reanudar las conversaciones cuando sea posible, pero volvió a defender a su futura embajadora ante la ONU, Samantha Power.

"La declaración del Gobierno de Venezuela de que ya no desea normalizar las relaciones es desafortunada", dijo un portavoz del Departamento de Estado, que pidió el anonimato.

"Habíamos iniciado un proceso y habíamos dejado claro desde el principio que estábamos comprometidos con él, y que seguiríamos dialogando en base a asuntos de principios, como el respeto por las prácticas democráticas y las libertades fundamentales, de acuerdo a normas internacionales", continuó.

"Las observaciones que hizo la nominada como embajadora Power reflejaron ese principio", aseguró la fuente.

Poco antes, la portavoz oficial del Departamento de Estado, Jen Psaki, reaccionó también al anuncio de Venezuela.

"Seguimos creyendo que una relación más funcional y operativa para lidiar con asuntos de interés mutuo está en el interés de los dos países, por lo que seguimos abiertos a ello. Habíamos iniciado un proceso para llegar a esa relación, y seguimos confiando en que podremos reanudarlo", señaló Psaki en su rueda de prensa diaria.

La portavoz aseguró que no tiene constancia de que ningún funcionario venezolano haya telefoneado al Gobierno estadunidense para comunicar oficialmente la suspensión del diálogo.

La tensión bilateral se originó el miércoles, cuando Power se comprometió a "responder a la represión a la sociedad civil que se está produciendo en países como Cuba, Irán, Rusia y Venezuela", durante su audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EU.

Al día siguiente, Maduro rechazó esas declaraciones y pidió una "rectificación inmediata".

El Departamento de Estado replicó el viernes expresando su "completo respaldo" a Power y su determinación a mostrar "sus preocupaciones cuando haya evidencias creíbles de que las libertades fundamentales no se están respetando", en palabras de la portavoz Marie Harf.

El sábado de madrugada la cancillería venezolana indicó que, debido al respaldo del Departamento de Estado a "la agenda injerencista" de Power, Caracas daba por terminado el diálogo que iniciaron el 6 de julio en Guatemala el secretario de Estado, John Kerry, y el canciller venezolano, Elías Jaua.

Tras ese encuentro, la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, se reunió en al menos una ocasión con el encargado de negocios de Venezuela en EE.UU, Calixto Ortega, con el fin de avanzar hacia el restablecimiento de embajadores, que ambos países retiraron en 2010.

La agenda dispuesta en Guatemala también contemplaba la renovación de los acuerdos en varias áreas, incluida la energética.

Además de los comentarios de Power, también ha tensado la relación bilateral el caso del extécnico de la CIA Edward Snowden, buscado por la Justicia estadounidense y a quien Venezuela ha ofrecido asilo político.

Kerry telefoneó el pasado 12 de julio a Jaua para conversar sobre esa oferta de asilo a Snowden, según el Departamento de Estado.

La suspensión del diálogo entre EU y Venezuela es la segunda en menos de seis meses, después de que Caracas cancelara en marzo otras conversaciones de bajo perfil que se habían iniciado a finales de 2012, también con el propósito de normalizar las relaciones.

El detonante en aquella ocasión fueron unos comentarios de Jacobson sobre la situación en el país y la necesidad de que los comicios que iban a tener lugar en abril siguieran "los altos estándares democráticos del hemisferio".