30 de octubre de 2013 / 09:58 p.m.

Bélgica.- La reacción adversa en Europa a las revelaciones de espionaje por parte de Estados Unidos amenaza un acuerdo que genera decenas de miles de millones en negocios transatlánticos todos los años, y las negociaciones para otro pacto que vale muchas veces más.

Un creciente número de funcionarios europeos han pedido suspender el acuerdo de intercambio de información llamado "Safe Harbour", que es vital para más de 4.200 compañías estadounidenses que hacen negocios en Europa, incluyendo Apple, Google, Facebook y Amazon.

Las revelaciones sobre la magnitud del espionaje estadounidense a sus aliados europeos amenazan también uno de los principales objetivos transatlánticos del presidente Barack Obama: un acuerdo de libre comercio que añadiría un estimado de 138.000 millones de dólares (100.000 millones de euros) al año al PIB de cada parte.

"Para que negociaciones complejas y ambiciosas tengan éxito, tiene que haber confianza entre los socios negociadores", dijo la comisionada de Justicia de la UE Viviane Reding en un discurso pronunciado el miércoles en la Universidad Yale.

Como mínimo, se espera que los europeos demanden que Estados Unidos fortalezca significativamente sus leyes de privacidad para dar a los consumidores mucho más control sobre cómo las compañías usan su información personal, y extender esos derechos a los ciudadanos europeos, quizás incluso dándoles el derecho a demandar a compañías estadounidenses en tribunales en Estados Unidos.

Los europeos han expresado esos temas a Washington desde hace tiempo. Pero desde que el ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden comenzó a revelar sorprendentes detalles sobre el alcance del espionaje estadounidense en Europa, las demandas europeas han cobrado fuerza.

"No creo que el gobierno estadounidense pueda ser convencido por argumentos e indignación solamente, sino dejando claro que los intereses estadounidenses van a sufrir si su espionaje global continúa como está", dijo Peter Schaar, jefe de la agencia supervisora de protección de información en Alemania.

Una sanción que la UE podría imponer a Estados Unidos sería suspender el acuerdo "Safe Harbor", que permite a empresas norteamericanas almacenar y procesar su información donde quieran. Su fin es asegurar que la información de los clientes europeos esté tan segura como lo está en Europa cuando es manejada en Estados Unidos.

Al acogerse al acuerdo, las compañías estadounidenses ganan el derecho a mover datos sobre sus negocios y consumidores libremente entre Estados Unidos y la UE.

Sin ello, las firmas estadounidenses enfrentarían un largo procedimiento de aprobación caso por caso por las autoridades de protección de datos en Europa, o la pesadilla tecnológica de tener que garantizar que los datos europeos son procesados y almacenados solamente en servidores del bloque. Eso sería sumamente costoso y a veces imposible, y podría obligar a empresas estadounidenses a dejar de prestar servicio a sus clientes europeos.

Por supuesto, cualquier suspensión dañaría también a Europa, en momentos en que el bloque de 28 naciones emerge de una recesión.

La jefa de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, Edith Ramírez, dijo que "Safe Harbor" no tiene nada que ver con el escándalo de espionaje y llamó a los europeos a no dañar lo que llamó un acuerdo comercial que funciona bien.

Ramírez dijo el lunes en Bruselas que no está bien mezclar asuntos completamente distintos como el uso de datos personales para avanzar intereses privados y para proteger la seguridad nacional.

AP