8 de abril de 2013 / 01:54 p.m.

 En medio de nuevas tensiones con Corea del Norte y, en menor grado, con China, el gobierno de Estados Unidos insiste en que está decidido a lograr un “nuevo equilibrio” en Asia Pacífico, y asegura estar plenamente comprometido con Corea del Sur y Japón, sus aliados en esa región.

En un discurso ante la Sociedad Asiática en Nueva York, el consejero de Seguridad Nacional, Thomas Donilon, ofreció hace tres semanas un resumen de la estrategia estadunidense para esa zona del planeta, subrayando que el “reequilibrio” será completo, poniendo atención tanto al papel económico de Washington como a su presencia militar.

Aunque gran parte del discurso repitió básicamente pasadas declaraciones de la administración, Donilon, principal asesor en política exterior del presidente Barack Obama, también anunció nuevas sanciones al Banco de Comercio Exterior de Corea del Norte.

Analistas señalan que estas nuevas medidas dificultarán el comercio de ese país con terceros.

Donilon no vinculó explícitamente las sanciones con los últimos ensayos nucleares realizados por Corea del Norte, ni con las últimas amenazas de ataques preventivos contra Estados Unidos. Pero sugirió en los términos más claros hasta la fecha que Washington respondería con la fuerza militar a cualquier agresión norcoreana.

“"Las declaraciones de Corea del Norte pueden ser hiperbólicas, pero en cuanto a la política de Estados Unidos no debe haber duda: desplegaremos toda la gama de nuestras capacidades para protegernos”", indicó en su discurso el lunes 11 de marzo.

También llamó al gobierno de Pekín a profundizar el diálogo con Washington en el campo militar y a dar “pasos serios” para poner fin a los ataques contra redes informáticas privadas y del gobierno de EU por parte de “ciberespías” chinos, una práctica que, dijo, se “convirtió en un tema clave de preocupación y discusión con China en todos los niveles de nuestros gobiernos”. Señaló que ambos países debían lograr un “diálogo directo para establecer normas aceptables de comportamiento en el ciberespacio”.

El discurso de Donilon se produjo en el marco de la creciente tensión en la península de Corea, tras los ensayos atómicos subterráneos llevados a cabo por el gobierno de Pyongyang y la asunción del nuevo presidente surcoreano, Park Geun-hye, así como los ejercicios militares conjuntos realizados por Washington y Seúl en la región.

Ante esas maniobras militares, Pyongyang anunció que declaraba nulo el armisticio con Seúl de 1953.

Las nuevas tensiones motivaron llamados en Corea del Sur a que ese país desarrolle también armas nucleares, al igual que en Japón, luego de que se produjeran nuevos roces con Pekín por un grupo de islas en el mar de China Oriental.

Las reacciones belicistas en Seúl y Tokio, donde crecen las dudas sobre si Washington puede de hecho reequilibrar su presencia en Asia Pacífico cuando el presupuesto del Pentágono parece estar declinando, son motivo de preocupación para el gobierno de Obama.

Donilon se refirió también a la meta de Washington de trasladar 60 por ciento de la flota naval estadunidense a Asia Pacífico para 2020, y de expandir los sistemas de defensa de radares y misiles para proteger a sus aliados del “peligroso y desestabilizador comportamiento de Corea del Norte”.

"“En estos difíciles tiempos fiscales, sé que algunos han cuestionado si este reequilibrio es sostenible”", afirmó. “"Pero no se equivoquen: el presidente Obama claramente ha señalado que mantendremos nuestra presencia de seguridad y nuestra participación en Asia Pacífico”".

Además de reafirmar su compromiso con Seúl y Tokio, el discurso del 11 de marzo también pareció destinado a disipar cualquier duda sobre la prioridad que representa Asia Pacífico en la nueva estrategia global estadunidense, sobre todo luego de la primera gira del secretario de Estado (canciller), John Kerry, por Europa y Oriente Medio, y la decisión de Obama de hacer lo propio a Israel, Palestina y Jordania.

Donilon destacó que el nuevo primer ministro de Japón, Shinzo Abe, fue uno de los primeros líderes mundiales en visitar la Casa Blanca este año, y anunció que Park viajaría a Washington en mayo.

Además, el funcionario destacó la decisión de Obama de que su país participe cada año en la Cumbre de Asia Oriental. Donilon también subrayó la importancia de Asia sudoriental en los esfuerzos de reequilibrio de EU, e incluso de India, cuyas políticas de “mirar al este” fueron elogiadas por el funcionario.

""No solo estamos procurando un nuevo equilibrio en Asia Pacífico, sino que también estamos reconociendo la creciente importancia del sudeste asiático”", enfatizó.

"“Así como descubrimos que Estados Unidos tenía poca presencia en Asia Oriental, nos dimos cuenta de que estaba especialmente ausente en el sudeste asiático, y vamos a corregir eso”", dijo, para luego específicamente calificar a Indonesia de potencial “socio global”, como India.

Donilon aclaró que “reequilibrar” no significaba “"disminuir lazos con importantes socios en otras regiones"”, ni tampoco querer “"contener a China o procurar dictarle nuevos términos a Asia”".

"“No es solo un asunto de nuestra presencia militar"”, insistió, destacando la importancia del acercamiento económico de Washington a la región, en especiala través del propuesto Acuerdo de Asociación Transpacífico, que permitirá el libre comercio entre 11 países.

Robert Manning, especialista en Asia para el independiente Atlantic Council, valoró en entrevista con la agencia IPS que el discurso llegó en un momento oportuno. No obstante, "“me hubiera gustado que dijera más sobre la necesidad de que Estados Unidos y China trabajen por un entendimiento sobre sus respectivos roles en Asia Oriental”", sobre todo considerando que “el nivel de desconfianza estratégica” entre las dos naciones va en aumento.

 — LA ALDEA POR JIM LOBE/IPS