3 de febrero de 2013 / 03:48 p.m.

El ataque aéreo israelí a un centro militar de investigación sirio y un convoy de sofisticadas armas en la noche del pasado martes, y el silencio del gobierno israelí al respecto, han levantado diversas especulaciones. Según fuentes citadas por el diario británico The Times, Estados Unidos habría dado luz verde a Israel no sólo para el bombardeo del martes sino para nuevas acciones que impidan la transferencia de armas del régimen de Asad a su aliado en el Líbano, el grupo chiita Hizbulá.

Fuentes de los servicios de Inteligencia occidentales confrmaron la operación de la Fuerza Aérea israelí destacando que el objetivo era un convoy con misiles antiaéreos SA-17, de fabricación rusa, destinados al grupo libanés. Asimismo, Israel habría avisado también la semana pasada al gobierno rusoa sobre su intención de evitar lo que en el ministerio de Defensa de Tel aviv definen como "cruzar la línea roja".

Es decir, que armas sofisticadas o químicas sirias caigan en manos de Hizbulá o grupos yihadistas que operan en Siria contra el régimen de Asad. Moscú habría mostrado su oposición oficial aunque oficiosamente dio su aprobación crítica. En otras palabras, condena pública pero luz verde en los despachos.

Fuentes diplomáticas han afirmado a varios medios occidentales que en el centro de investigación de Jamaria en los suburbios de Damasco -atacado el martes por al menos diez cazas de combate israelíes- se almacenaba arsenal químico.

""Hay que hacer todo lo posible para evitar que armas como los misiles SA-17 o armas químicas y biológicas caigan en manos de terroristas"", declaró el secretario de Defensa saliente de EU, Leon Panetta, a la agencia France Presse.

Siria, Hizbulá, Irán e Israel saben que el "hacer todo lo posible" del que habla Panetta incluye misteriosos ataques contra convoys de armas o centros militares "sensibles". La revista estadunidense Time confirmó ayer que Israel atacó varios objetivos como el centro de Jamaria ante el temor que sus armas químicas o biológicas cayeran en manos de los rebeldes.

En el bombardeo también se destruyó, por ejemplo, un edificio que almacena el equipamiento necesario para el uso de dichas armas. ""Hizbulá no es la única preocupación de Israel o al menos no es la que más le preocupa"", señalaron fuentes de Inteligencia occidentales a la publicación.

EU se prepara para ataques parecidos con el objetivo de evitar la toma de control de estas armas no convencionales por parte de los rebeldes. La doctrina israelí, defendida por el actual jefe del Estado Mayor, Benny Gantz y el responsable de la Inteligencia militar, Aviv Kojavi, es actuar "en silencio y fulminante" para evitar que grupos como el islamista palestino Hamas o el propio Hizbulá se armen con arsenal considerado "estratégico".

De otra parte, The New York Times publicó hoy en su página web que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, rechazó el año pasado un plan presentado por su secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el entonces director de la CIA, David Petraeus, para armar a la oposición siria.

El plan fue elaborado por Clinton y Petraeus a mediados del año pasado, en un contexto de aumento de la violencia en Siria y de críticas a la inacción de EU, según el diario, que cita a funcionarios anónimos del Gobierno. La idea de Clinton y Petraeus era someter a investigación a los grupos rebeldes y entrenar a combatientes, ""a los que se les suministrarían armas"", afirma el diario.

The New York Times asegura que el plan "tenía riesgos", pero también ofrecía la "recompensa potencial" de crear aliados con los que Estados Unidos podría trabajar durante el conflicto y después de una eventual caída del régimen de Bashar Al Asad.

La jefa de la diplomacia y el director de la CIA presentaron su propuesta a la Casa Blanca, que la rechazó, preocupada por los riesgos y con Obama en plena campaña en busca de la reelección.

El presidente estadunidense ha defendido su oposición a entregar armas a los rebeldes sirios con el argumento de que podrían caer en manos de grupos extremistas que están involucrados en el conflicto, que va camino de cumplir dos años.

Clinton acaba de dejar el cargo por decisión propia y ha sido reemplazada por el ex senador John Kerry, mientras que Petraeus dimitió en noviembre pasado tras reconocer una relación extramatrimonial.

— REUTERS, EFE