14 de noviembre de 2013 / 01:28 a.m.

Brasil.- Brasil exhumó hoy los restos mortales del ex presidente Joao Goulart para someterlos a exámenes que puedan indicar si murió de ataque cardíaco, como fue informado hace 37 años, o si fue envenenado como parte de la Operación Cóndor.

La exhumación de los restos del presidente derrocado por el golpe militar de 1964 se prolongó por más de trece horas y fue coordinada por peritos brasileños y la participación de especialistas de Cuba indicados por la familia del exmandatario, así como de Argentina y Uruguay, países en los que vivió exiliado.

Los responsables del proceso, que siguen un riguroso protocolo, iniciaron los trabajos a las 07:30 hora local (09:30 GMT) y calculan que tan sólo al final de la noche dejarán los restos listos para su traslado mañana a Brasilia.

Goulart, conocido popularmente como "Jango" y considerado un líder progresista simpatizante de las izquierdas de los años 60, murió en diciembre de 1976 en un hotel de la localidad argentina de Mercedes supuestamente víctima de un ataque cardíaco, según consta en un certificado de óbito expedido sin la respectiva autopsia.

Esa versión fue desmentida hace cinco años por un exmiembro del servicio secreto uruguayo, que aseguró que Goulart fue envenenado por agentes de varios países en el marco de la Operación Cóndor.

Otros testimonios de exagentes de organismos de inteligencia de países de la región también sustentan la hipótesis de que Jango fue envenenado como parte del plan coordinado por los regímenes militares del Cono Sur en los años 70 y 80 para eliminar opositores.

Esos testimonios y una petición de la familia, que desde siempre sospecha del envenenamiento, obligó a la Fiscalía brasileña a abrir una investigación en 2007 para determinar las causas de la muerte y a solicitar la exhumación del cadáver.

El ministro brasileño de Justicia, José Eduardo Cardozo, que representó al Gobierno la exhumación junto a la secretaria de Derechos Humanos de la Presidencia, María do Rosario Nunes, dijo confiar en que los exámenes puedan indicar la verdadera causa de la muerte de Goulart.

"Las técnicas modernas pueden revelar resultados y generar conclusiones, pero dejemos que los expertos trabajen y ojalá consigan demostrar la verdad" , afirmó el ministro en el cementerio municipal de Sao Borja, la pequeña ciudad próxima a la frontera con Argentina en la que el cadáver fue sepultado tras su repatriación.

Según Cardozo, si se comprueba la hipótesis de envenenamiento, el Gobierno evaluará las medidas que adoptará.

La exhumación comenzó con la delicada tarea de extraer los gases presentes en el ataúd, de los que se tomaron diferentes muestras.

Los técnicos informaron en un comunicado que la sepultura estaba en buen estado internamente y que no había sido perjudicada ni por la humedad ni por infiltraciones.

El ataúd fue retirado de la sepultura y depositado en una urna especial, en la que será trasladado hasta Brasilia, donde serán realizados exámenes y se recogerán muestras que se enviarán a laboratorios extranjeros.

"El trabajo siguió un protocolo elaborado durante meses por peritos, por la Policía y por la Cruz Roja. No hubo dificultades pero el trabajo se alargó por las diferentes etapas", explicó el cubano Jorge Pérez, que participó en la exhumación de los restos del "Ché" Guevara y representó hoy a la familia de Goulart.

Los restos mortales serán recibidos mañana en Brasilia con los honores militares fúnebres propios de un jefe de Estado, en una ceremonia encabezada por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y los exmandatarios Luiz Inácio Lula da Silva, José Sarney y Fernando Collor.

La ceremonia busca reparar el hecho de que Goulart es hasta ahora el único presidente brasileño sepultado sin tales honores.

"Será una forma de homenajear al expresidente que, en la época de su muerte, no contó con ese ritual concedido a los jefes de la Nación" , aseguró la Presidencia.

Para la familia de Goulart, la exhumación y el homenaje permiten rescatar el legado político de "Jango".

"Finalmente podremos ver las honras de jefe de Estado que le negaron" , afirmó Christopher Goulart, uno de sus nietos.

"La gran víctima del golpe militar fue la Constitución brasileña. Hoy dimos el primer gran paso para contar una historia omitida durante años" , agregó Joao Vicente Goulart, su hijo.

EFE