22 de julio de 2013 / 02:39 p.m.

 

Felipe I se convirtió ayer en el séptimo rey de Bélgica al jurar ante el Parlamento de Bruselas, poco después de que su padre, Alberto II, firmara el acta de abdicación tras casi 20 años de mandato.

""Juro observar la Constitución y las leyes del pueblo belga, preservar la independencia nacional y la integridad del territorio"", dijo el nuevo monarca, de 53 años, en neerlandés, francés y alemán, las tres lenguas oficiales del país.

En su primer discurso como rey, Felipe declaró que es consciente de la responsabilidad que asume y alentó a los ciudadanos:""La crisis afecta a muchas personas en este país. Quiero alentar a todos a que no se den por vencidos"".

Además, invocó a la unidad de Bélgica. ""La riqueza de nuestro país está sobre todo en que hagamos una fortaleza de nuestras diferencias"". También señaló que Bélgica debe seguir trabajando en el proyecto europeo y terminó su alocución con un “¡viva Bélgica!”.

Miles de personas que portaron banderas belgas se congregaron frente al palacio real para ver a los nuevos soberanos, Felipe y Matilde, saludar desde el balcón, quienes estuvieron acompañados por sus cuatro hijos, entre ellos la ya princesa heredera Elisabeth, de once años.

Alberto II, de 79 años, alegó motivos de edad y salud cuando anunció su intención de abdicar, como hace poco lo hizo la reina Beatriz de Holanda, y al firmar el acta se convirtió en el primer monarca que cede de manera voluntaria el trono en los 182 años de historia de la casa real belga. Durante la austera pero emotiva ceremonia, la reina Paola y la nueva reina Matilde no pudieron contener las lágrimas.

En tanto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, felicitó al nuevo rey y le deseó “lo mejor” al igual que a la reina Matilde y al pueblo belga. También envió su respeto a Alberto II y destacó su liderazgo y calidez.

""Bélgica es un amigo muy estimado de Estados Unidos"", informó la vocera del Consejo de Seguridad Nacional, Caitlin Hayden, en un comunicado. ""“El presidente espera con alegría profundizar esta relación en los próximos años"", añadió.

En Bélgica, el rey se considera un símbolo para la unidad del país, lastrada por las tensiones entre la comunidad flamenca, de habla neerlandesa, y la valona, francoparlante.

Así, en su último discurso Alberto II instó a los miembros del gobierno y altos dignatarios del Estado a “trabajar sin descanso por la unidad de Bélgica”.

Antes de jurar como nuevo rey, Felipe, que vistió para el acto el uniforme de general de cuatro estrellas con banda violeta, ocupó el asiento dorado del Parlamento, similar al trono. Matilde, vestida con un diseño clásico en tonos marfil, atrajo todas las miradas.

Tras la juramentación, los monarcas participaron en el tradicional desfile militar del Día Nacional.

Felipe llega al trono en momentos en que los ciudadanos de toda Europa se preguntan sobre el papel de las monarquías en el continente.

ClavesDestino real

-Nacido en Bruselas el 15 de abril de 1960, Felipe, de 53 años, fue educado para ser rey desde muy pequeño. Su tío, el rey Balduino, que no tuvo descendencia, lo preparó para la tarea. Recibió la más prestigiosa formación académica y militar.

-En 1993, tras la repentina muerte de Balduino a los 62 años, había quienes pensaban que Felipe, de 33 años, lo iba a suceder en el trono.

-Sin embargo, la sucesión favoreció a su padre Alberto II, pues muchos consideraron que Felipe, aún soltero, no estaba preparado para el trono.

— AGENCIAS