20 de junio de 2013 / 12:56 p.m.

Fortaleza • El Mundial de 2014 no es la causa de los problemas sociales de Brasil y tampoco responsable de los precarios servicios públicos, señaló el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, al comentar las protestas populares durante la Copa Confederaciones.

“No es el Mundial el problema”, dijo Valcke, al aludir a las manifestaciones que llevaron a las calles de todo Brasil a cientos de miles de personas que repudian los millonarios gastos públicos para preparar el torneo y el Mundial del próximo año.

“Debemos respetar el derecho de todos los ciudadanos a protestar, pero pienso que hay necesidad de explicar las cosas. Es muy fácil decir que el dinero (público) se fue a la Copa (Mundial) y por esto no está en el país”, sostuvo el número dos de la FIFA en Fortaleza, en entrevista con la agencia DPA, donde estuvo ayer para seguir el partido entre México y Brasil.

Según Valcke, este concepto “no es cierto, porque la mayor parte del dinero es gastado en el mismo país.

“Es una concepción equivocada, y con el tiempo espero que la gente lo entienda, con la ayuda de los medios de comunicación, que deben transmitir el mensaje correcto”, agregó.

El dirigente llegó a Fortaleza cuando la capital del nororiental estado de Ceará fue escenario de una batalla campal entre policías y unos 40 mil manifestantes anti-Mundial, quienes protestaban contra la Copa Confederaciones bajo la consigna “Más pan, menos circo”.

Al ser indagado sobre los conflictos, Valcke aseguró que no recibió informaciones sobre los hechos de violencia, que afectaron incluso a hinchas que se compraron boletos para el partido Brasil-México y que se quedaron atrapados en la guerra entre agentes y manifestantes a escasos 2.6 kilómetros del estadio.

“¿Esto es algo que ocurrió hoy? No tengo idea. Pero la seguridad es un problema y una responsabilidad de las autoridades locales, no de la FIFA”, enfatizó.

Valcke admitió que el estallido social bautizado primavera brasileña molesta a la FIFA: “Nadie puede sentirse cómodo con esto”, expresó el dirigente, quien sin embargo aseguró que las protestas no afectarán la celebración del Mundial del próximo año en Brasil: “¡No! ¡Nunca, nunca!”.

Cuestionado sobre la preocupación de la FIFA ante la posibilidad de que la actual ola de protestas se repita —o hasta se amplíe— en 2014, Valcke afirmó que no tiene “bola de cristal”, pero agregó: “Espero que hasta 2014 los brasileños entiendan que no es el Mundial el problema”.

Por ahora, el líder trata de administrar la realización de la Copa Confederaciones en medio del estallido social, convertido en un tema constante de reuniones entre la FIFA, el comité organizador y las autoridades brasileñas, que enviaron a efectivos de la Fuerza Nacional de Seguridad a cinco de las seis ciudades donde se disputa el torneo.

El próximo reto a enfrentar será la manifestación convocada para este jueves en Río de Janeiro en la cual, según informó Valcke, “esperamos que participen un millón de personas”.

De confirmarse ese pronóstico, será la más grande manifestación popular en Rio desde las protestas de 1984 por el restablecimiento de elecciones directas que marcaron el inicio del fin del régimen militar que gobernó el país entre 1964 y 1985.

DIANA RENÉE Y JOAQUÍN CAVANNA/ESPECIAL