27 de junio de 2013 / 09:08 p.m.

 La Habana  • Un escándalo de robo y venta al por mayor de exámenes a partir del undécimo grado de una escuela pública de La Habana acaparó hoy media plana del diario oficial Granma, en momentos en que el gobierno arremete contra prácticas de corrupción que, dice, “están minando desde dentro” al socialismo cubano.

El fraude fue detectado en la prueba de Matemáticas en un instituto Preuniversitario de la capital, se extendió por varios municipios e involucró como responsables a dos profesores y a una empleada de la imprenta estatal en la que se imprimió el examen, precisó el matutino. Las pruebas se vendían al equivalente a diez dólares, según fuentes no oficiales.

El salario medio mensual en la isla bordea los 20 dólares y solo un pequeño sector de empleados públicos o mini empresarios y cooperativistas registran ingresos muy superiores.

“Una vez más falla el concepto de la vigilancia y de la exigencia”, dijo el órgano informativo del gobernante Partido Comunista, al anunciar que la prueba fue anulada y se repetirá el 1 de julio, por lo que todos los estudiantes, incluidos los que no participaron en el fraude, deberán someterse a nuevo examen.

El diario nacional dijo que una vez concretada la primera venta de pruebas, los propios estudiantes se dedicaron a revenderlas, de ahí el alcance del problema. “Los responsables de estos hechos (…) fueron acusados y detenidos” y “los resultados serán publicados al concluir las investigaciones”, puntualizó el matutino.

El sistema de educación cubano es totalmente público y el ingreso a las universidades está determinado por el puntaje que se alcance en las pruebas de iniciación, pero las prácticas fraudulentas se arrastran desde hace décadas.

Por otra parte y en el contexto de esta lucha contra la corrupción, la prensa oficial no ha informado aun del desenlace de dos procesos judiciales realizados en mayo contra empresarios extranjeros.

Fuentes no oficiales confirmaron que Amado Fakhle y Stephen Purvis, directivos en La Habana de la empresa británica Coral Capital Group Ltd, fueron declarados culpables de cargos menores de corrupción y puestos en libertad hace dos semanas, por el tiempo cumplido tras ser detenidos.

En tanto, Sarkis Yacoubian, canadiense de origen armenio y propietario de la empresa de importación Tri-Star Caribbean, y su socio, el libanés Krikor Bayassalian, fueron condenados a 9 y cuatro años de prisión respectivamente.

— MANUEL JUAN SOMOZA