— LA ALDEA POR RISTO PENTTILÄ*/ INTERNATIONAL HERLAD TRIBUNE
5 de septiembre de 2013 / 12:50 p.m.

 Rusia • Vladimir Putin se equivoca. El mensaje de bienvenida del presidente ruso a los participantes en la reunión del G-20 que comienza hoy en San Petersburgo asevera que la cumbre “confirmará el papel del G-20 como mecanismo eficiente para coordinar los enfoques de las principales economías del mundo en lo referente a la economía y las finanzas globales”.

No hará tal cosa. No producirá ideas novedosas sobre “el crecimiento a través de la confianza y la transparencia”. No será recordada por promover “empleos de calidad e inversiones”. En su lugar, será recordada como la cumbre en la que el G-20 tomó el papel del Consejo de Seguridad de la ONU.

 

¿Parece absurdo? Tomemos dos escenarios distintos para la cumbre de San Petersburgo. Uno, el menos probable: los líderes considerarán la evidencia sobre el uso de armas químicas y decidirán que es aceptable que EU proceda con su ataque militar contra el gobierno del presidente Bashar al Asad en Siria. ¿Cuál será el papel del Consejo de Seguridad después? Simplemente apoyará la decisión tomada por los líderes del G-20.

 

El otro escenario, y el más probable: los líderes no apoyarán el ataque punitivo. ¿Podrá el Consejo de Seguridad presentar una resolución diferente? No.

 

En cualquier caso, el G-20 se habrá convertido en el foro en el que se debatirán y decidirán los asuntos de la guerra y la paz.

 

Esto ya ha pasado antes. El G-7 comenzó en los años setentas como un mecanismo para coordinar las políticas económicas de los países más industrializados del mundo. Al final de la década, trataba secuestros transfronterizos, crisis de rehenes y el derrocamiento del sha de Irán.

 

El G-7 se convirtió en el G-8 después de la caída del Muro de Berlín por la adición de Rusia. Su “momento de Consejo de Seguridad” llegó durante la crisis de Kosovo en 1999. Después de meses de esfuerzos infructuosos por resolver la crisis, a través del consejo y de otras negociaciones, el G-8 emergió como el foro para la toma de decisiones. Los ministros del exterior de los poderes occidentales y Rusia llegaron a un acuerdo en junio. La resolución se envió a la sede de Naciones Unidas y, en pocas horas se adoptó la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad.

 

El G-20 ha tenido una trayectoria similar. Surgió de la crisis financiera de 2008 como mecanismo para coordinar las políticas económicas y monetarias de los principales países del mundo. No está mal para una organización que no tiene secretario general, ni acta constitutiva, ni reglas formales de procedimiento.

 

Es cierto que el gobierno internacional informal no ha sido particularmente efectivo últimamente. Pero hay que preguntarse si es más probable que veamos resultados provenientes de la ONU o del G-20 o el G-8. La respuesta es clara. La ONU sigue siendo el único foro que puede autorizar el uso de la fuerza militar. Pero ya no es allí donde se toman las decisiones cruciales. El G-Mundo, o el multilateralismo, es donde está la acción.

 

* Presidente de la Cámara de Comercio de Finlandia y secretario general de Northern Light, un foro para los líderes empresariales europeos y rusos.