SUSANA MOSCATEL/milenio digital
14 de mayo de 2015 / 11:42 a.m.

Los Ángeles.- En 1979, el director George Miller apostó todo en Australia. No solo en su tierra, sino en un joven actor llamado Mel Gibson, quien interpretaría el rebelde sobreviviente Max, quien tenía la misión de vengar la muerte de su esposa, hijo y compañero.

Fue tal el éxito, que se hicieron tres versiones de las aventuras de Max y se quedaron con ganas de más. Ahora, al fin se vuelve realidad el deseo de Miller, pero en lugar de Gibson, Max ahora le pertenece al británico Tom Hardy, conocido entre otras cosas por interpretar al villano Bane en Batman: The Dark Knight Rises.

Miller explica su decisión: “Cuando entró Tom al cuarto se sintió exactamente igual que cuando Mel entró a su audición hace tanto tiempo. Tom tenía seis semanas de vida en ese entonces. Y Charlize, nunca pensé en nadie más que en ella para el personaje de Imperator Furiosa”.

Y con razón. El trabajo de Charlize Theron como aquella que busca la libertad para un grupo de mujeres que son esclavas y obligadas a tener hijos del dictador es el que se lleva la película.

Ella misma nos compartió sus sentimientos al respecto: “Creo que esta es una película que se sostiene sola, si nunca hubieras visto una película de Mad Max podrías gozarla. Y si hubieras visto las últimas tres películas seguro encontrarías cosas que relacionar y que gozarías”.

MAD MAX
FOTO: Especial

La acción es constante y la música también. Es una carrera violenta, rústica y llena de acción y batalla por un inhóspito desierto lleno de enemigos. Miller explica cómo a pesar de la tecnología que ahora tiene a su disposición, decidió usar mucho de lo que aprendió desde finales de los setenta: “Es una película práctica para usar menos efectos especiales, así que lo hicimos de la manera difícil. Personas reales, chocando con vehículos reales en el desierto. La gente se da cuenta cuando es así y no es real. Claro que sí hay algunos efectos especiales. También fue una especie de diversión demente”.

En cuanto a Hardy, quien tiene pocos diálogos, pero toda la acción del mundo en esta cinta, la emoción es clara, a pesar de su seco y controlado estilo inglés de decir las cosas: “Lo que amo de esta película es que es un fantástico espectáculo. Épico. Así que ves todo tipo de historias de la condición humana en todos sus contextos. George nos llevó a todos en el desierto y actualizó este fantástico mundo y nos hizo parte. Empujó todo a este milenio y lo aventó a la pantalla. Es más épico que una película de superhéroes, y lo puedo decir porque no soy parte de ninguna”.