26 de abril de 2013 / 01:25 p.m.

Dallas • La biblioteca que recordará la presidencia de George W. Bush quedó inaugurada ayer con la asistencia de Barack Obama y otros tres ex mandatarios estadunidenses, quienes destacaron diversos logros de su legado y en particular su impulso a la reforma migratoria.

"Dedico esta biblioteca a la fe inquebrantable en nuestro país", dijo Bush Jr. con los ojos llorosos al final de su discurso. "Siempre creeré que nuestros mejores días están por llegar", agregó en la ceremonia de inauguración en la Universidad Metodista del Sur de Dallas, Texas.

El republicano dijo que durante su doble mandato (2001-2009) se mantuvo fiel a sus convicciones, en especial al principio de la "libertad", y que tomó "decisiones difíciles que eran necesarias para mantener seguro al pueblo estadunidense", en alusión a las cuestionadas y sangrientas guerras en Irak y Afganistán, con saldo de millares de muertos.

"La libertad conlleva responsabilidad (...) Como presidente traté de actuar con estos principios todos los días. No siempre fue fácil y ciertamente no siempre fue popular", dijo Bush, que dejó la Casa Blanca en enero de 2009 en plena recesión económica, en parte herencia de las mismas guerras, y con una popularidad muy baja.

Además de Obama, en la ceremonia participaron los ex presidentes George H. Bush —padre del homenajeado— Jimmy Carter y Bill Clinton. También estuvieron presentes la primera dama de EU, Michelle Obama, y cuatro de sus predecesoras, entre ellas la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

Bush "es un buen hombre" enfatizó Obama, quien añadió que aprendió de él que el de presidente es "un trabajo humilde" y que hay momentos en que se cometen errores.El mandatario demócrata destacó, además, la “compasión” y “generosidad” de su predecesor en el cargo, así como su “fuerza y resolución” tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y sus esfuerzos en la lucha contra el sida y la malaria.

“Me gustó el presidente Bush (...) Y me gustó cuando tuvimos desacuerdos”, dijo a su vez el demócrata Bill Clinton, quien hizo gala de su humor y generó muchas risas entre el público.

Uno de los más aplaudidos fue George Bush padre, en silla de ruedas, de 88 años, hospitalizado recientemente casi dos meses por complicaciones de una bronquitis.

Reforma migratoria

La ceremonia sirvió también para que Obama y Clinton defendieran la necesidad de aprobar una reforma migratoria, al tiempo que agradecieron a Bush por los esfuerzos hechos al respecto en su mandato.

Bush impulsó, junto a los senadores John McCain (republicano) y el fallecido Ted Kennedy (demócrata), una iniciativa que finalmente no prosperó.

Si se consigue sacar adelante esa reforma este año, como Obama espera, "será, en gran parte, gracias al duro trabajo del presidente George W. Bush", enfatizó ayer su sucesor.En la misma línea, Clinton dio las gracias a Bush por los “esfuerzos” durante su presidencia para reformar el sistema migratorio y “mantener a Estados Unidos como una nación de inmigrantes”.

En entrevista con la cadena CBS divulgada ayer previa a la inauguración de su biblioteca, Bush se declaró "impresionado" por los esfuerzos que se están realizando para sacar adelante la reforma migratoria.

El Senado estudia un proyecto de ley de reforma negociado entre un grupo de ocho senadores bipartidiodistas.

Obama apoya el plan que prevé un plazo de 10 años para legalizar a los indocumentados, tres mil millones de dólares para seguridad fronteriza y sanciones a firmas que a sabiendas los contraten.

En el acto hubo decenas de invitados como el ex presidente español José María Aznar, que acompañó a Bush y al ex premier británico Tony Blair en la mentirosa guerra de Irak, y el ex premier italiano Silvio Berlusconi.

La nueva biblioteca, parte de la red de bibliotecas presidenciales de la Administración de Archivos Nacionales, tiene unos 70 millones de documentos, cuatro millones de fotos digitales, 200 millones de correos electrónicos y 43 mil objetos.

Entre estos está el megáfono que usó Bush en Nueva York entre los escombros de las Torres Gemelas, tras los atentados del 11-S.

AP