14 de junio de 2013 / 12:59 a.m.

 

Buenos Aires • El gobierno argentino evitó calificar de accidente o siniestro el choque entre dos trenes ocurrido hoy en la periferia de Buenos Aires, que provocó la muerte de tres personas y dejó 315 heridos, "hasta que sea la Justicia la que lo determine", aunque "no descarta ninguna posibilidad".

En un acto en la capital argentina, la jefa del Ejecutivo, Cristina Fernández, aseguró que no quería darle un nombre al trágico suceso "hasta que la Justicia diga lo que fue", y afirmó que hechos como los de hoy le provocan "bronca e impotencia".

"Además de la solidaridad y el dolor (con la familia de las víctimas mortales y de los heridos), siento bronca e impotencia, porque la verdad es que estamos poniéndole todo en inversión, tiempo y recursos humanos, y que pasen cosas como esta nos duele a todos", aseveró.

En rueda de prensa para aportar los primeros datos sobre la investigación de lo que pudo ocurrir, el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, aseguró de igual manera que debía ser la Justicia la que determine las causas de lo sucedido.

"Aunque me cuesta creer que haya sido intencional, no descarto nada", afirmó Randazzo, y añadió, "accidentes hay todos los días y en cualquier parte del mundo, pero siniestros no, y si no fue un accidente hay uno o más responsables".

Según la información ofrecida por el titular de Transporte, las primeras investigaciones apuntan a un posible exceso de velocidad del tren que se encontraba en marcha y que impactó con el que estaba parado en las vías.

"El GPS demuestra que el tren siempre estuvo en velocidad ascendente, incluso en los momentos en los que debía tener precaución o parar. Iba a 62 kilómetros, siempre con la velocidad en ascenso", explicó.

Randazzo indicó, además, que antes de la partida del tren se les realizó controles de alcoholemia a los conductores, "que dieron cero alcohol en sangre". "Toda esta información, el GPS, el tacómetro, la caja negra y las cintas de vídeo de la zona, la tiene la Justicia y será ella la que deba determinar finalmente cuáles fueron las causas, y si fue un accidente o un siniestro", señaló.

Respecto al estado en el que se encontraba el tren que embistió al que estaba parado en la vía, Randazzo subrayó que "fue totalmente reparado el año pasado, tanto pisos, como frenos".

"Y se hizo como parte del proceso de mejoramiento del material de rodaje iniciado el año pasado. Hay que tener en cuenta que son trenes del año 62 que hemos reparado, un total de 11 de 14 hasta la fecha", aclaró.

El choque de los dos trenes, en hora punta al oeste del conurbano bonaerense, revivió la tragedia de Once y desató nuevas críticas contra el Gobierno por el precario estado del servicio ferroviario en Argentina.

El siniestro ocurrió por causas hasta ahora no determinadas a las 07:07 hora local (10:07 hora GMT) en la localidad de Castelar, a unos 30 kilómetros de Buenos Aires, cuando una formación que circulaba con destino a Moreno, en la línea de Sarmiento, embistió por detrás a otra que estaba parada en las vías.

De los 315 heridos, solo 32 permanecen internados, cinco en terapia intensiva, la mayoría con fracturas múltiples, en especial craneoencefálicas, neumotorácicas y en las extremidades inferiores, informó la dirección provincial de Emergencias Sanitarias.

La empresa concesionaria de la línea ferroviaria afirmó en un comunicado que el tren suburbano de pasajeros que embistió al otro que estaba parado no frenó pese a que pasó por tres señales que indicaban peligro.

"En los instantes previos al impacto, de acuerdo al análisis que surge del monitoreo satelital, la formación frenó normalmente en la estación Morón (la anterior al lugar del accidente). Posteriormente la formación chapa 1 (que colisionó) cruzó una primera señal a precaución (lo que determina que debe bajar la velocidad) y las siguientes tres señales a 'peligro'", indicó el comunicado, que aclara que en este caso debe detener su marcha.

La concesionaria UGO-SM insistió en que "de acuerdo al reglamento operativo, ante una señal de peligro el conductor debe detener completamente la formación, situación que no ocurrió". El motorman y su acompañante, que fueron trasladados heridos al hospital, "están incomunicados", dijo el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.

Las línea Sarmiento era operada por la concesionaria TBA (Trenes de Buenos Aires) de los hermanos Antonio, Roque y Sergio Cirigliano hasta febrero de 2012, cuando fueron encausados y les fue quitada la concesión tras un choque con 51 muertos y 700 heridos en la terminal de Once de la capital.

Desde entonces, se conformó la UGOSM con fuerte inversión estatal para un plan integral de reformas que está en plena ejecución, según la página oficial de las líneas ferroviarias.

El comunicado agregó que "la formación Chapa 1 (con pasajeros que colisonó contra otra que estaba vacía y frenada cerca de la estación Castelar) tuvo una intervención profunda recientemente".

Según la UGOSM, el "sistema de señales funcionaba al momento del accidente". La empresa emitió el comunicado luego de que el delegado sindical Daniel Ferrari afirmara que la formación siniestrada "se quedó sin frenos" y que "tenía problemas desde hacía seis meses".

— EFE