15 de junio de 2013 / 12:07 a.m.

Praga • La revelación de una supuesta red de favores políticos y espionaje tras una operación anticorrupción entre altos funcionarios ha puesto hoy contra las cuerdas al débil ejecutivo de coalición checo del conservador Petr Necas, que dirige en minoría el país centroeuropeo.

En un operativo calificado de "histórico" por la prensa, los agentes detuvieron el jueves a Jana Nagyová, jefa de Gabinete del primer ministro, a un exministro, a un antiguo eurodiputado, así como al actual y al anterior responsable de los Servicios de Inteligencia Militar, entre otros.

La detención de estrechos colaboradores del primer ministro, el conservador Petr Necas, es un duro golpe para una coalición que sólo cuenta con 99 de los 200 diputados de la Cámara baja del Parlamento y que ha presumido precisamente de luchar contra la corrupción.

Necas declaró hoy ante el Parlamento que no dimitirá y reiteró que mantiene la confianza en sus colaboradores detenidos, de quienes dijo que siempre le habían sido "leales". Pero el opositor partido socialdemócrata insistió en exigir una dimisión del Ejecutivo y la convocatoria de elecciones anticipadas.

En caso contrario, amenaza con presentar una moción de censura en el Parlamento. Las primeras revelaciones judiciales apuntan a una densa trama en la que confluyen una red de favores políticos, espionaje y corrupción.

El ex responsable de la inteligencia militar es sospechoso -según reconoció su abogado- de haber encubierto y amparado el espionaje de la esposa de Necas, que habría sido ordenada por la propia Nagyová.

La noticia atizó las especulaciones en los medios sobre una posible relación íntima de Necas con su más estrecha colaboradora, más aun cuando el primer ministro ha anunciado recientemente su intención de divorciarse tras 25 años de matrimonio. Según Radio Praga, Nagyová habría ordenado vigilar a tres personas, entre ellas, la esposa del primer ministro, Radka Necasova, por razones "meramente privadas".

Nagyová es una de los siete imputadas en el caso por la Fiscalía, para la que se pide prisión preventiva por temor a que pueda influir sobre la investigación si es puesta en libertad. Este caso "tiene que ver con la organización de actividades delictivas a través del abuso del poder y la corrupción", declaró hoy a la prensa Pavel Komar, uno de los fiscales responsables.

Necas criticó hoy ante el Parlamento la acción policial como "teatral", y subrayó que había dañado la imagen del país en el exterior. La prensa checa apuntó hoy que las actas policiales también señalan al propio primer ministro por prometer en octubre pasado a tres diputados rebeldes de su formación altos puestos en entes estatales si renunciaban a su escaño para favorecer el fracaso de una moción de censura.

Según ese acta policial, citado por los medios, Necas "prometió sobornos en forma de puestos importantes" a esos tres diputados. Antes de la moción de censura, éstos dimitieron y dos de ellos obtuvieron un puesto en consejos de administración de empresas controladas por el Estado. La moción de censura fracasó.

Necas no negó hoy estas alegaciones aunque dijo que se trata de un "procedimiento normal" en la política dar y devolver favores.

El Ministerio Público confirmó hoy también que la policía se incautó de unos 150 millones de coronas checas (5.83 millones de euros) en efectivo, así como diversos documentos y varias decenas de kilos de oro durante los registros practicados el jueves en las oficinas del Gobierno y otras instituciones públicas.

El presidente checo, Milos Zeman, no se ha pronunciado hasta ahora sobre la situación y tampoco ha trascendido nada sobre una reunión prevista con el jefe del gobierno y el líder de la oposición.

EFE