EFE
16 de noviembre de 2013 / 06:49 p.m.

Washington.- El Gobierno del presidente de EE.UU., Barack Obama, encara hoy más tribulaciones en torno a la reforma sanitaria después de que casi cuatro decenas de legisladores demócratas apoyaron un proyecto de ley que la Casa blanca anunció que vetará.

El proyecto de ley, que introduce en la Ley de Cuidados de Salud a Bajo Precio cambios promovidos por los republicanos, pasa ahora al Senado, donde varios demócratas han propuesto sus propios cambios a la legislación.

Las graves fallas en el portal de internet abierto el pasado 1 de octubre para que millones de personas eligieran seguros médicos privados y luego la decisión de las aseguradoras de dar por terminados millones de seguros han sido duros reveses para el presidente.

Las encuestas de opinión muestran que la popularidad de Obama, tan solo un año después de su reelección, ha caído al nivel más bajo de su gestión, y que los demócratas que apoyaron su reforma sanitaria tendrán un ambiente adverso para las elecciones legislativas dentro de un año.

El proyecto de ley, impulsado por Fred Upton, republicano de Michigan, fue aprobado ayer por 261 votos a favor y 157 en contra, con el apoyo de 39 demócratas.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, confirmó que Obama vetará el proyecto si llega a su mesa, por considerar que "merma" la reforma sanitaria al permitir a las compañías de seguros vender planes que están "por debajo de los estándares" establecidos por la ley de salud.

Por su parte, Obama se reunió con representantes de las empresas aseguradoras para buscar una fórmula que permita la extensión de los planes médicos que han ofrecido, al menos por un año más.

El Gobierno ha indicado que menos de 100.000 personas se han inscrito en los nuevos planes de seguros médicos, ya sea mediante el portal, plagado de problemas técnicos y de diseño, que el Gobierno Federal opera para 36 estados, como por los portales que han establecido otros estados.

El éxito de la reforma sanitaria, que ha sido la pieza de legislación más importante en el Gobierno de Obama y el mayor intento de modificar el sistema de salud en EE.UU. en más de medio siglo, depende en gran medida de la inscripción de millones de personas que ahora no tienen seguro médico.

Pero el mal comienzo de la operación desde el 1 de octubre y la cancelación de seguros privados han deteriorado profundamente la imagen de la reforma que debía matricular unos 7 millones de personas antes del 31 de marzo para operar según lo planificado.

El excandidato presidencial republicano en 2012, Mitt Romney, sostuvo en declaraciones a la prensa que las fallas en la reforma sanitaria pueden poner en peligro "todo el fundamento de la segunda presidencia" de Obama.

Cuando fue gobernador de Massachusetts, Romney promulgó una reforma sanitaria que ha servido de modelo para la que Obama intenta a nivel nacional, y que ha seguido funcionando con éxito dando cobertura médica a casi todos los habitantes del ese estado.

"Creo que la gente reconoce ahora las fallas en la reforma (de Obama), no sólo en su aplicación sino en algo más fundamental: el presidente prometió a la gente que podrían conservar sus seguros", dijo Romney.

"Esa promesa no fue cierta, no fue honesta y todo el fundamento de su segundo mandato está en peligro como resultado de esto", añadió.

La promesa, que Obama repitió numerosas veces durante el debate legislativo de la reforma y tras su promulgación en 2010, se ha convertido en una pesadilla para los demócratas que buscarán su reelección el año próximo. Y el quebrantamiento de esa promesa ha resultado un regalo político para los republicanos que, a más de un año de los comicios, ya han iniciado campañas publicitarias que denuncian a los legisladores demócratas que usaron la misma promesa en suscampañas anteriores.