23 de mayo de 2013 / 02:04 p.m.

Londres • Dos hombres mataron ayer a un soldado británico con armas blancas en una calle de Londres, en lo que el primer ministro británico David Cameron calificó de posible “"acto terrorista"”.

El sangriento hecho sucedió a plena luz del día, en una zona concurrida, a corta distancia de una escuela llena de niños. El primer ministro británico, David Cameron, convocó a una sesión especial del gabinete de seguridad nacional y regresó en forma urgente de París.

La policía disparó e hirió a los dos agresores, uno de los cuales justificó sus actos ante testigos con argumentos propios del islamismo radical.

Cameron calificó el atentado de “"bárbaro"” e indicó que existen “"fuertes indicios de que se trata de un acto terrorista"”.

“"Hemos tenido este tipo de ataques antes en nuestro país y no nos doblegamos jamás”, afirmó desde el palacio del Elíseo. “"Tenemos que recordar que en un país libre como el nuestro, la mejor manera de derrotar el terrorismo es continuar con la vida normal, y mostrar que los terroristas nunca pueden ganar"”, agregó.

La ministra del Interior, Theresa May, convocó de inmediato al comité de emergencia Cobra, que se reunió durante menos de una hora y volverá a hacerlo hoy en presencia de Cameron.

La cadena de televisión ITV mostró imágenes filmadas por un testigo de uno de los dos agresores, un joven de raza negra que llevaba un cuchillo de carnicero y otros de cocina cubiertos de sangre, en las que decía: “"Juramos por Alá todopoderoso que nunca dejaremos de combatirlos"”.

“"Debemos combatirlos como ellos nos combaten. Ojo por ojo, diente por diente"”, agregó mirando a la cámara de un teléfono celular en medio de grandes gesticulaciones aparentemente justo después del ataque, con un fuerte acento londinense.

“"Pido perdón porque las mujeres hayan tenido que ser testigos de esto hoy, pero en nuestra tierra nuestras mujeres deben ver lo mismo"”, agregó.

Otros testigos dijeron que los hombres gritaron ¡Ala Akbar! (Alá es grande).

Las primeras informaciones de la policía y los testigos indican que los sospechosos atacaron violentamente con armas blancas a su víctima hacia las dos de la tarde —hora local— cerca de un cuartel en el barrio de Woolwich.

Alertados, varios agentes acudieron al sitio donde “"hallaron a un hombre, que posteriormente fue declarado muerto"”, dijo a la prensa el comandante de Scotland Yard, Simon Letchford.

Los agentes dispararon contra los agresores, que fueron detenidos y llevados a dos hospitales de la capital, “"donde están siendo tratados por sus heridas"”. Según la prensa uno de ellos estaría grave.

Aunque Scotland Yard no dio detalles de la víctima, el diputado local, Nick Raynsford, dijo en el lugar de los hechos que era un soldado.

La información no fue confirmada oficialmente, pero el presidente francés François Hollande se refirió al “"cobarde asesinato de un soldado británico"” en la rueda de prensa conjunta con Cameron en París.

La policía en Woolwich llamó a mantener la calma.

El Consejo Musulmán británico condenó el crimen. “"Nada justifica esta muerte. Actos bárbaros no pueden ser disculpados de ninguna manera con el islam"”, manifestaron a través de una declaración.

La prensa británica recordó se trata del primer “"atentado terrorista"” islamista con víctimas mortales desde los ataques del 7 de julio de 2005 contra la red de transporte de Londres, que dejaron 52 muertos, sin contar a los cuatro kamikazes.

AGENCIAS