13 de junio de 2013 / 06:38 p.m.

El primer ministro griego, Antonis Samaras, trataba el jueves de desactivar la crisis política causada por el abrupto cierre de la radiotelevisión pública ERT, en medio de una huelga nacional de 24 horas que llevó a miles a las calles para protestar contra la medida.

Samaras, que ha calificado de hipócritas a los defensores de ERT, se reunirá el lunes con sus dos socios menores de coalición opuestos al cierre, el Partido Socialista PASOK y la Izquierda Democrática, tratando de evitar la inestabilidad política en el país de la zona euro.

Un funcionario de alto rango del gobierno dijo que el primer ministro conservador está abierto a negociar sus propuestas y que es probable que se llegue a un compromiso, aunque Samaras no tiene intención de dar marcha atrás en el cierre ni en su idea de relanzar ERT como un organismo más pequeño y eficaz.

""Creo que hay espacio para el compromiso y no iremos a nuevas elecciones"", dijo a el funcionario.

El enfrentamiento público entre Samaras, que ha prometido transformar el país de un "auténtico Parque Jurásico" en una economía moderna, y sus socios ha causado dudas sobre si se puede encontrar una fórmula de consenso.

""El país está en el filo de la navaja"", dijo una fuente de la coalición.

El conflicto con el PASOK e Izquierda Democrática, que quieren que Samaras anule el cierre de la radiotelevisión pública, se ha convertido rápidamente en la crisis más grave desde que la coalición llegó al poder hace un año.

""O se llega a una solución o en una semana habrá elecciones"", dijo el diario conservador Kathimerini en un titular de portada.

Unos 2.6 mil trabajadores perderían su puesto de trabajo en ERT, ayudando a Atenas a cumplir el objetivo de despido de funcionarios fijado en el programa de rescate.

Funcionarios de la zona euro se reúnen el jueves para discutir el desbloqueo del próximo tramo de ayudas, de 3 mil 300 millones de euros.

Un alto cargo gubernamental dijo que Atenas está bajo presión para mostrar a los inspectores de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional que tiene planes para recortar los 2 mil empleos públicos exigidos y que el cierre de ERT era la única opción disponible para cumplir ese objetivo.

El Gobierno asegura que la decisión de cerrar la televisión pública, que tiene 75 años de historia, es una medida temporal a la espera del relanzamiento de una cadena más reducida con unos 1mil 200 empleados en unos meses.

HUELGA

Los dos principales sindicatos del país, que representan a unos 2.5 millones de trabajadores, llevaron a cabo una huelga general de 24 horas, calificando el cierre de ERT como ""una maniobra similar a un golpe (...) para amordazar la información no tendenciosa"".

Los autobuses municipales de Atenas y los trenes de la estatal OSE dejaron de funcionar.

Unos 10 mil manifestantes se congregaron en el exterior de la sede de ERT, ocupada por los trabajadores desde el anuncio, ondeando banderas y con pancartas que decían "Despedid a Samaras y no a los trabajadores de ERT".

""Samaras no puede decirnos qué debemos ver y qué no. Esto ya no se trata de ERT o de sus trabajadores, se trata de la democracia y la libertad de expresión"", dijo Thanos Kykourias, un oficinista de 30 años que gana unos 800 euros al mes y vive con su madre.

La huelga indefinida del sindicato de periodistas impidió la publicación de varios periódicos y llevó a que algunas cadenas de televisión privadas tuvieran que repetir series y comedias en lugar de noticias.

Pero hubo pocas muestras de que el sector privado se hubiera unido a la huelga. Las calles de la ciudad estaban llenas de coches y gente, los supermercados estaban abiertos y los cafés servían a los clientes con normalidad.

""El empleado más bajo de ERT gana en un día lo que yo gano en una semana, ¿por qué debería manifestarme por ellos?"", dijo el frutero Yannis Papailias.

"Cientos de miles de personas han perdido sus trabajos. ¿Quién ha protestado por ellos?", dijo la camarera Maria Skylakou mientras servía café.

ERT ha perdido espectadores con el avance de la televisión comercial y sus tres canales estatales tienen una audiencia total de sólo un 13 por ciento. Muchos griegos lo ven con una fuente de derroche y de trabajos patrocinados por los partidos políticos. Pero la rapidez con la que se ha cerrado, dejando a los presentadores con las frases a medias, ha causado conmoción.

El desempleo ha crecido hasta casi un 27 por ciento en Grecia después de la pérdida de más de 850 mil puestos de trabajo, la mayoría en el sector privado, desde que comenzó la recesión hace seis años.

— REUTERS