12 de junio de 2013 / 01:09 p.m.

Ciudad de México  • Con base en los documentos que le suministró el informático Edward Snowden, Glenn Greenwald divulgó desde el 6 de junio, en las columnas del periódico británico The Guardian, un tentacular asunto de super vigilancia de las comunicaciones realizado en secreto por las autoridades estadunidenses.

Abogado, después bloguero célebre desde hace ocho años, periodista y polemista temido desde entonces por sus adversarios tanto en la web como en los estudios de televisión, es a él a quien Edward Snowden escogió, para divulgar las escuchas, decidido por el tratamiento que le dio a sus documentos que antes que le había prometido inicialmente al Wahsington Post.

El asunto le viene al dedillo a este detractor de larga data de la vigilancia del Estado, defensor encarnado e incansable de las libertades públicas. Abogado hasta que ya no quiso representar a "bancos de inversión y grandes empresas", Greenwald entró en el paisaje mediático cuando creó su propio blog, en octubre de 2005. Dos meses más tarde, el New York Times reveló un vasto escándalo de vigilancia ilegal, manejado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Greenwald inició ahí sus combates.

En su primer blog, citado hasta en el recinco del Senado estadunidense, comenzó a publicar informaciones que de inmediato fueron retomadas por los grandes medios.

Algunos meses después, poco después de lanzar su blog, publicó How Would a Patriot Act, un libro donde plantea una crítica feroz de la administración de George W. Bush (2000-2008) y de su política contra el terrorismo, lo cual lo colocó en la prestigiosa lista de las mejores ventas del New York Times.

Sus temas predilectos, desde los aviones no tripulados (drones) a los secretos de la administración Obama pasando por el terrorismo, hacen de él una de las figuras emblemáticas de la web demócrata y liberal. En 2009, fue considerado por el mensuario The Atlantic como unos de los 50 comentaristas más influyentes de Estados Unidos. En 2012 se abrió camino en Newsweek, antes de unirse a The Guardian en julio pasado. Desde 2007 su blog debutó en Salon.

En un artículo dedicado a él, la revista Out lo compara con un "super ordenador", "capaz de memorizzar a la perfección una cantidad ilimitada de informaciones aunque opera, sin embargo, maravillosamente inconsciente de las reglas del juego".

Cuando Greenwald se identifica con alguien ya no lo deja, batiéndose entre el activismo y el periodismo. Sus posturas radicales y sus escritos a menudo largos e inflamados le han valido críticas, incluido de sus pares, que a veces critican su trabajo periodístico. Esto no le ha impedido ganar muchos premios, entre ellos al mejor blog, otorgado por la Online News Association por un artículo sobre WikiLeaks y Bradley Manning, sin ser él el más ferviente defensor de Julian Assange ni del soldado Manning en sus respectivos combates contra el Estado sueco y el gobierno estadunidense.

Greenwald dedicó numerosos artículos a esos dos casoss, desmenuzando los engranajes jurídicos de una eventual extradición de Assange a EU, denunciando la “lacitud” de los medios ante Manning.

Odiado evidentemente por los republicanos y adulado por algunos demócratas, Greenwald es "una de las mejores plumas" para Michael Moore y "la voz más importante de los últimos años" para Bill Moyers, periodista y ex vocero de la Casa Blanca con Lyndon B. Johnson (1963-69). Pero ningún campo cae bien a los ojos de Greenwald, y menos aun los demócratas: después de haber apoyado y luego criticado la política George W. Bush, no ha sido en absoluto más blando respecto de Obama.

"No pienso que un verdadero cambio sea posible con pequeñas reformas de uno u otro de los dos partidos", explicó el bloguero y periodista ahora prófugo a la revista Out. Pero Greenwald no ha terminado de hacer revelaciones. En la cadena NBC, el lunes pasado, el ex abogado aseguró que "muchas otras cosas están llegar". 

MARTIN UNTERSINGER-LE MONDE/WASHINGTON