30 de enero de 2013 / 02:42 a.m.

Mientras organismos como el Consejo Nacional de la Raza daban la bienvenida a las nuevas propuestas sobre migración del presidente de EU, inmigrantes latinos anuncian una caravana a Washington para que el Congreso no olvide su peso y otros muestran cierto desencanto.

 Miami-Fort Lauderdale • El Consejo Nacional de la Raza (NCLR, por su sigla en inglés) dio hoy la bienvenida al "fuerte impulso" dado por el presidente, Barack Obama, para lograr la aprobación de una reforma migratoria integral.

"El NCLR da la bienvenida a este fuerte impulso del presidente sobre este tema, lo que supone una prueba más de que 2013 es el año de la reforma migratoria", dijo esta organización de defensa de los derechos civiles de los hispanos en un comunicado.

En opinión de la presidenta de NCLR, Janet Murguía, las palabras de Obama son un "claro indicativo de que pretende liderar esta causa y es sin duda alentador verlo actuar con firmeza para cumplir la promesa que hizo a la comunidad hispana durante su campaña".

"El anuncio de hoy, junto con la propuesta de ayer en el Senado, ha supuesto un giro en este tema, sentando las bases y motivar a los legisladores a dejar de lado la política y acabar este importante trabajo. Ambas partes están de acuerdo en que la reforma es necesaria", dijo Murguía.

La responsable destacó el camino hacia la ciudadanía como uno de los aspectos centrales de las propuestas de Obama y que el presidente haya recogido recomendaciones realizadas por el "Caucus Hispano del Congreso, "cuyos principios deberían guiar el debate".

Otro de los puntos que Murguía quiso destacar de la intervención del presidente fue que su plataforma "promociona un sistema que respeta a todas las familias, incluyendo los miembros de la comunidad de gais, lesbianas, bisexuales y transgénero".

NCLR se comprometió a trabajar para que la reforma tenga en cuenta las "necesidades de salud de los trabajadores, los niños y las familias que se benefician de la reforma migratoria". "Instamos a Washington a continuar trabajando juntos para hacer realidad esos cambios críticos", finalizó el grupo en su comunicado.

Asimismo, inmigrantes en Estados Unidos dijeron que el plan migratorio presentado hoy por el presidente Barack Obama es "positivo" y buscarán reforzar el debate, ya instalado en la agenda, con una caravana hasta Washington para que el Congreso no olvide su peso electoral.

"Me pareció muy positivo, muy fuerte. Me gustó que (Obama) hablara de reunir a las familias. Eso es lo importante", dijo a AFP Petra Falcón, directora del organismo de defensa de los inmigrantes Promise Arizona, un estado del suroeste con duras leyes migratorias y 30% de población hispana.

Falcón también anunció que su organización trabaja con "grupos de inmigrantes de todo el país" para realizar una caravana de autobuses que partiría a mediados de febrero y llegaría en marzo a la capital, Washington. La intención, explicó, será "hacer presión en el Congreso para impulsar una legislación (...), para que no se les olvide que nosotros votamos en 2012".

Miembros del caucus hispano del Congreso, así como líderes religiosos y grupos de inmigrantes también recibieron con entusiasmo el discurso de Obama en Las Vegas (Nevada, oeste), donde el presidente propuso una vía para la legalización de los 11.5 millones de indocumentados en el país.

En este sentido, la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO) consideró, en un comunicado, que el discurso de Obama, así como una propuesta parecida divulgada el lunes por ocho senadores, "muestra que hay consenso en los principios de una reforma migratoria que saque a los inmigrantes indocumentados de las sombras".

Pero, si bien los inmigrantes saludaron la preocupación de Obama por facilitar la reunión de las familias --incluyendo parejas gays y lesbianas--, en general lamentaron lo prolongados que pueden ser los plazos de espera, la intención de reforzar la frontera con México y la propuesta de ejercer más presión sobre los empleadores para evitar la contratación de indocumentados.

"Saludamos los apasionados comentarios del presidente respecto a que Estados Unidos está listo para una reforma migratoria amplia", dijo Angélica Salas, directora de Coalición de Derechos Humanos de Los Ángeles (CHIRLA), una ciudad donde casi la mitad de la población es de origen latinoamericano.

Pero "nos entristece escuchar que el presidente aún considera que el 'cumplimiento de la ley inteligente' es una prioridad", continuó, citando a los 1.5 millones de deportados en los últimos cuatro años. En un centro de apoyo a los inmigrantes en Los Ángeles, donde una treintena de líderes comunitarios se reunieron a escuchar el discurso de Obama, las reacciones fueron más bien tibias.

"Esa es su declaración, pero no es nuestra lucha. No es nuestro sueño", dijo a AFP la mexicana Susana Zamorano, miembro de la organización de Padres de Dreamers, como se denomina a los jóvenes estudiantes sin papeles.

"Estoy en proceso de legalización. Mis hijas son Dreamers y veo sus sueños y sus frustraciones cuando no tienen acceso a la educación, la salud y el trabajo", continuó la mexicana de 46 años, quien dijo haber sentido "mucha impotencia" tras escuchar el discurso.

"Al decir que van a hacer más presión sobre los empleadores, lo que van a conseguir es más desempleo para nosotros", explicó. "Yo esperaba más detalles. Fue bastante ambiguo. Habló de un reforzamiento de la frontera inteligente, pero no sabemos qué quiere decir", intervino Angela Sambrano, presidenta del Centro de Recursos Centroamericanos, expresando la misma reacción agridulce de su colega.

EFE