EFE
20 de julio de 2013 / 02:18 p.m.

Washington • Una jueza de Michigan ordenó ayer a la ciudad estadunidense de Detroit que retire su solicitud de bancarrota al considerar que la medida reduciría pensiones que están protegidas por ley y viola la Constitución del estado.

La jueza Rosemarie Aquilina, del tribunal del 30 circuito, también recomendó al gobernador de Michigan, Rick Snyder, que lea la Constitución estatal y "reconsidere sus acciones".

Snyder autorizó el jueves la solicitud de declaración de bancarrota de Detroit que había recomendado el administrador de emergencia de la ciudad, Kevyn Orr.

Esta disposición legal se aplica exclusivamente a los municipios, y su propósito es permitirle que reestructuren sus deudas, esto es, que pongan en orden de prioridad a sus acreedores, algunos de los cuales recuperarán parte de sus dineros y otros nada.

Tras la decisión de la jueza Aquilina, el fiscal general de Michigan, Bill Schuette, presentó una apelación y solicitó que el proceso se acelere para conseguir lo antes posible la autorización de declaración de bancarrota.

Las autoridades de Detroit confían en que la declaración de la ciudad en quiebra, con deudas por 18 mil millones de dólares, abra la vía hacia la recuperación de la capital histórica del sector automovilístico de EU.

La bancarrota puede ser la ocasión para "terminar con sesenta años de decadencia", declaró ayer el gobernador Snyder, quien advirtió, no obstante, que es posible que los acreedores nunca reciban sus pagos.

"Desde 2000 la ciudad ha perdido 28 por ciento de su población, y 38 por ciento de su presupuesto se gasta pagando obligaciones del pasado, como las pensiones", dijo Orr.

Snyder y Orr comparecieron juntos ante los medios para explicar la declaración de quiebra de Detroit, antiguamente una próspera ciudad industrial.

Detroit, que llegó a tener una población de más de 1.8 millones habitantes, tiene ahora poco más de 700 mil y una tasa de desempleo de 16 por ciento.

Barrios enteros están desiertos y en otros los habitantes viven en la inseguridad, dado que la policía no está en condiciones de responder de manera adecuada a los llamados por ayuda o protección.

"Tratamos de superar esta situación durante los últimos cuatro años", subrayó el alcalde Dave Bing. "Pero ha sido muy, muy difícil", admitió.

Tras la declaración de bancarrota, se abrió un período de treinta a noventa días durante el cual un juez federal determinará si la ciudad puede ampararse.

Los más preocupados son los sindicatos que representan a los empleados municipales cuyos fondos de pensión tienen prioridad dudosa entre los acreedores y cuyos afiliados encaran más recortes de sus sueldos y beneficios.

Fundada en 1701 por el explorador y tratante de pieles francés Antoine Laumet de la Mothe, sieur de Cadillac, Detroit creció hasta tener en la década de los años 50 más de 1.8 millones de habitantes en un área de 362.5 kilómetros cuadrados.

En la región asentaron sus sedes centrales las "tres grandes" del munto automotriz: General Motors, Ford y Chrysler.

La suerte de Detroit empezó a cambiar en la década de los 60 cuando los fabricantes de vehículos empezaron a abrir plantas en otros estados donde no había sindicatos, convenios colectivos ni planes de pensión.