27 de marzo de 2013 / 01:55 p.m.

Las autoridades de Birmania (Myanmar) han impuesto el toque de queda en tres poblaciones próximas a Rangún para contener la ola de violencia sectaria que ha causado 40 muertos y miles de desplazados en la última semana, informan hoy los medios locales.

Okpho, Gyobingauk y Minhla, a unos 200 kilómetros al norte de Rangún, son las pequeñas localidades de la división de Bago bajo toque de queda, después del ataque a los barrios musulmanas, con la quema de mezquitas, comercios, casas y vehículos, publica hoy el diario estatal "La Nueva Luz de Myanmar".

Nattalin, a unos 150 kilómetros al norte de Rangún, es la última ciudad afectada por el brote de violencia sectaria que, como en los casos anteriores, comenzó con la llegada anoche de personas que atacaron la mezquita y otras propiedades de la comunidad islámica.

Las autoridades han intentado controlar la situación con el toque de queda primero y luego con la declaración del estado de excepción, en Meiktila, Wandwin, Mahlaing y Thazi, donde brotaron los disturbios.

La ola de violencia, que comenzó a raíz de una discusión entre un comerciante musulmán y un cliente budista en la región de Mandalay, en el centro del país, se ha propagado al sur en los últimos días.

El jefe de las Fuerzas Armadas birmanas, el general Min Aung Hlaing, reafirmó hoy el compromiso del cuerpo castrense con el Gobierno y el proceso democrático iniciado en el país hace dos años, durante un discurso emitido por la televisión y la radio estatales con motivo del Día de las Fuerzas Armadas.

Birmania, gobernada por los militares durante casi medio siglo, está inmersa en un proceso de reformas políticas que ha propiciado la puesta en libertad de cientos de presos políticos, acuerdos de alto el fuego con organizaciones étnicas armadas, la legalización de sindicatos y el reconocimiento del derecho a manifestarse.

Las reformas tuteladas por el presidente del país, Thein Sein, han recibido el reconocimiento de la comunidad internacional y la retirada de las sanciones que pesaban sobre Birmania por las violaciones de derechos cometidas bajo el régimen militar anterior.

EFE