3 de abril de 2013 / 01:03 a.m.

Con los rostros cubiertos con mantos, diez mujeres de la etnia maya ixil testificaron ante una corte de Guatemala los atroces abusos sexuales y torturas que sufrieron a manos de soldados.

 Guatemala • Con los rostros cubiertos con mantos, diez mujeres de la etnia maya ixil testificaron este martes ante una corte de Guatemala los atroces abusos sexuales y torturas que sufrieron a manos de soldados durante el régimen (1982-83) del exdictador Efraín Ríos Montt, procesado por genocidio.

Una indígena del municipio de Chajul, cuya identidad se reserva al igual que la del resto de testigos a solicitud de la jueza Jamín Barrios, narró cómo los militares la llevaron a un campo y abusaron sexualmente de ella repetidas veces, tras lo cual quemaron su vivienda, ocasionando la muerte a su pequeño hijo de 30 días.

Otra testigo, quien fue abusada por unos 30 soldados junto a una hija suya de 12 años, relató en la octava jornada del juicio: "Ellos (los soldados) me violaron y yo tenía seis meses de embarazo. A los 15 días ocurrió el parto pero mi hijo ya estaba muerto cuando nació".

Los soldados "me taparon la boca, quería gritar pero no podía y ellos me decían cállese, porque esto está bonito", relató ante los jueces una tercera mujer que fue víctima de violación sexual durante tres días en una base militar del municipio de Nebaj.

Con la voz entrecortada y con ayuda de un intérprete, la testigo también explicó que los soldados cometieron abusos sexuales contra su madre quien le decía "que no llorara ni gritara, porque sino las iban a matar".

Otra mujer, que no recuerda su edad, testificó que fue violada por 10 días en un destacamento militar en el municipio de Cotzal a donde fue llevada "contra su voluntad", después de que los soldados desaparecieron a su esposo.

Los soldados "que me estaban cuidando se aprovecharon de mí (...). Sufrí bastante, sólo quiero que me ayuden", suplicó la testigo al tribunal.

En otro relato y sin ayuda de traductor, una mujer de 58 años recordó que en 1982 elementos del ejército reunieron a varias mujeres en la iglesia católica de Cotzal.

"Son varios hombres que nos violaron", mencionó, al recordar que también fueron golpeadas y amenazadas de muerte.

"A mi mamá también la fueron a violar en el salón parroquial. Llevaron a mi mamá como si fuera un 'chucho' (perro) muerto, la amarraron", agregó. Después fueron llevadas a un cuartel militar donde continuaron los abusos.

Uno de los soldados le indicó que estaba en ese lugar "porque el presidente Ríos Montt dijo que se vayan a la basura todos los del área ixil, porque ustedes están colaborando con la guerrilla".

Los municipios de Chajul, Cotzal y Nebaj forman del llamado triángulo ixil, en el departamento de Quiché, donde viven pobladores de esta etnia que es descendiente de los mayas.

A pesar de que el juicio es por genocidio, los testimonios de violación sexual tienen cabida en el proceso porque uno de los elementos "subyacentes" es que con la intención de destruir al grupo se cometen lesiones físicas y psicológicas, explicó el fiscal Orlando López.

Los abogados de Ríos Montt no se pronunciaron durante la presentación de las mujeres indígenas y se limitaron a hacer unas pocas preguntas coyunturales sobre los hechos.

Fuera de la sala de audiencias de la Corte Suprema de Justicia, en el centro de la capital, un grupo de mujeres realizó una manifestación en solidaridad con las indígenas.

"Su verdad es nuestra verdad", "La violación sexual es genocidio", señalaban unas pancartas colocadas por grupos defensores de los derechos humanos.

Ríos Montt y el exoficial de inteligencia militar José Rodríguez son juzgados por la masacre de 1.771 indígenas mayas ixiles, ocurrida entre 1982 y 1983, en lo más cruento de la guerra que vivió Guatemala durante 36 años (1960-1996) y que dejó 200.000 muertos o desaparecidos, según la ONU.

CECI.ESTRADA