15 de mayo de 2013 / 11:38 a.m.

Estambul • La oposición siria se distanció ayer de un combatiente rebelde que grabó en video cómo abría el cadáver de un soldado, sacaba el corazón e hígado y fingía comer el primero.

El soldado rebelde fue identificado como Jalid al Hamad, de la ciudad de Homs, un comandante de la brigada Omar al Faruk.

El opositor profana el cadáver al tiempo que insulta a la minoría religiosa alauita, a la que pertenece el presidente sirio, Bashar al Asad.

La revista Time que entrevistó a Hamad, un combatiente sunita como gran parte de los que luchan contra el régimen del presidente Bashar al Asad, expresó el odio hacia los miembros de la secta alauita del líder.

Hamad aseguró que fue inducido a cometer su horrendo acto después de ver imágenes en el teléfono celular del soldado muerto que le mostraban “"humillando"” a una mujer desnuda y a sus dos hijas.

En tanto, la opositora Coalición Nacional Siria en Estambul, informó que “"si se descubre que el video y la identidad del autor son auténticos, el comportamiento resultaría rechazable"”.

Poco antes, la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch informó que no es suficiente condenar este tipo de crímenes, sino que es necesario castigar a los responsables.

El gobierno estadunidense también reaccionó ante el hecho y dijo estar “bajo shock” por las imágenes.

El vocero del Departamento de Estado Patrick Ventrell consideró que esos actos de desquite sectario violan la ley internacional humanitaria.

“"Planteamos este acto horripilante en nuestras recientes conversaciones con líderes del Consejo Militar Supremo, que nos aseguraron que no respaldan acciones de este tipo y que no son representativas de la amplía mayoría de la oposición armada"”.

Por su parte, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, afirmó que la mutilación y profanación de cadáveres que pueden estar ocurriendo en el conflicto en Siria constituyen no solo actos atroces, sino también crímenes de guerra.

AGENCIAS