EFE
17 de junio de 2013 / 04:49 p.m.

 

Enniskillen • La cumbre de los líderes del G8 comenzó hoy en Lough Erne, en Irlanda del Norte, bajo la presidencia del primer ministro británico, David Cameron, y dominada por el conflicto de Siria.

El estadunidense Barack Obama, la alemana Angela Merkel, el italiano Enrico Letta, el japonés Shinzo Abe, el canadiense Stephen Harper, el francés François Hollande y el ruso Vladimir Putin llegaron al aislado complejo hotelero de Lough Erne, a cuya entrada fueron recibidos por Cameron.

Al encuentro, de dos días, asisten también el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el responsable de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que poco antes anunciaron, junto a Obama y a Cameron, el inicio en julio de las negociaciones de un tratado de libre comercio entre EU y la Unión Europea (UE).

El último en llegar fue el estadunidense Barack Obama quien, al igual que el resto de los invitados, acudieron vestidos con chaqueta y sin corbata, mientras el anfitrión británico los recibió en mangas de camisa.

En un entorno aislado y protegido por un fuerte despliegue policial, los jefes de Estado y de Gobierno del G8 van a hablar ahora en sesión plenaria del estado de la economía global, que según coinciden se encuentra en mejor situación que hace un año, cuando se reunieron en la cumbre de Camp David (Estados Unidos).

Después de varias tandas de reuniones bilaterales, entre ellas un encuentro de Obama con Putin, los ocho líderes volverán a reunirse desde las 20:00 GMT en una cena de trabajo centrada en política exterior, que brindará una oportunidad para hablar del conflicto sirio y sus fuertes divergencias al respecto.

Aunque Putin y Cameron señalaron ayer que buscarán un acercamiento en Lough Erne, las posturas del G8 son muy divergentes pues están en desacuerdo sobre la necesidad de armar a los rebeldes que luchan contra el régimen de Bachar al Asad, algo a lo que el presidente ruso se opone frontalmente.

En rueda de prensa, el presidente del Consejo Europeo dijo hoy que la situación en Siria se encuentra "en un momento crítico, después de miles de muertes, millones de desplazados y de refugiados", y la "crisis que amenaza a toda la región", pero una respuesta militar "no es la solución", añadió.

En este mismo sentido, el británico David Cameron admitió hoy sus temores sobre la actividad de los sectores radicales entre la oposición siria, aunque insistió en que la solución debe ser "democrática y pacífica" y "no el terrorismo y la violencia".