15 de noviembre de 2013 / 03:12 p.m.

Un agente de seguridad se desangraba indefenso tras ser baleado en el Aeropuerto Internacional de Los Angeles mientras los paramédicos esperaban a 150 metros de distancia porque la policía no les había permitido entrar debido a preocupaciones de seguridad, según dos funcionarios policiales.

Pasaron 33 minutos antes que el agente de origen salvadoreño Gerardo Hernández, de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), fue sacado del lugar por la policía hasta una ambulancia, dijeron los funcionarios, que fueron informados de la investigación y que hablaron a condición de no ser identificados porque la investigación del ataque del 1 de noviembre no ha concluido.

Pero excepto durante los primeros cinco minutos, no hubo amenaza del hombre armado, a quien la policía había herido de bala y estaba arrestado, dijeron.

Aunque no se sabe cuándo murió Hernández o si haber recibido atención médica de inmediato la habría salvado la vida, las autoridades estudian las comunicaciones entre la policía y los jefes de bomberos para determinar cuándo era seguro ingresar a la terminal y si los paramédicos pudieran haber entrado antes, dijo uno de los funcionarios.

Las conclusiones oficiales de la investigación pueden demorar meses, pero lo que se conoce hasta el momento hace pensar en la posibilidad de que la falta de coordinación entre la policía y los bomberos pudo obstaculizar la atención a Hernández y otras víctimas.

Otros empleados de la TSA en el aeropuerto se han estado preguntando lo mismo, dijo Víctor Payes, quien trabaja en el aeropuerto y es presidente del sindicato local.

"Creo que en este aeropuerto hay una falta de coordinación entre las entidades, y eso puede haber llevado a lago que no debió suceder", dijo Payes. "Quizás el agente Hernández hubiera sobrevivido".

Representantes de la Policía de Los Angeles, los Bomberos de Los Angeles y la Policía del Aeropuerto de Los Angeles dijeron que no podían comentar sobre la investigación hasta que concluya.

Las autoridades afirman que el agresor, Paul Ciancia, entró a la Terminal 3 con una bolsa, sacó un fusil militar y comenzó a disparar, agregando que en la bolsa tenía una nota que decía que quería "matar (a agentes de la) TSA", provocarles temor y dijo que sus registros eran inconstitucionales.

Ciancia fue herido de bala cuatro veces por policías del aeropuerto, en la boca y una pierna, antes de ser arrestado. Está estable en un hospital y sus médicos decidirán cuándo puede presentarse ante un tribunal.

La policía comunicó por radio que Ciancia estaba detenido a las 9:25 a.m., cinco minutos después que Hernández fue herido en el pecho. Fue entonces cuando un agente con 26 años en la policía de Los Angeles revisó varias veces a Hernández y dijo repetidas veces a agentes de otras entidades "está muerto", según uno de los funcionarios policiales.

No está claro si el agente estaba calificado para determinar que Hernández estaba muerto. Ningún policía le practicó primeros auxilios en el lugar, según las grabaciones de seguridad revisadas por los funcionarios. Finalmente, la policía del aeropuerto colocó a Hernández en una silla de ruedas y lo llevó corriendo a una ambulancia.