14 de junio de 2013 / 01:36 p.m.

El primer ministro irlandés, el conservador Enda Kenny, abogó hoy por la abolición del Senado, al afirmar que este foro "no es necesario" para mantener el sistema democrático, al tiempo que se ahorraría hasta 20 millones de euros anuales a las arcas del Estado.

Kenny efectuó esas declaraciones ante la Cámara baja (Dáil) del Parlamento de Dublín, al comienzo del debate de la propuesta de reforma de la Constitución diseñada por su gobierno para prescindir de un órgano que considera "elitista" y "anticuado".

El "taoiseach" (primer ministro) recordó que en Irlanda, con apenas 4.5 millones de habitantes, "hay demasiados políticos", un gasto innecesario para un país inmerso desde 2010 en un programa de ayuda de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, cuantificado en 85 mil millones de euros.

El dirigente democristiano, que cuenta con el apoyo de sus socios laboristas en el gobierno de coalición, aseguró que la eliminación de la Cámara alta -compuesta por 60 senadores no electos- es una de las demandas planteadas por la ciudadanía, que quiere un sistema democrático "más efectivo y ágil, más en consonancia con la política del siglo XXI".

""Cuesta encontrar argumentos que justifiquen su existencia después de 75 años y es necesario recordar que la existencia de dos cámaras no es esencial para el funcionamiento de una democracia parlamentaria"", argumentó Kenny.

Además del ahorro que la medida generará, el "taoiseach" destacó que ""todos los países escandinavos"" han abolido el Senado y, al mismo tiempo, disfrutan de ""los sistemas políticos más responsables y efectivos del mundo"".

La lista se extiende, dijo, a "otros países pequeños exitosos" similares a Irlanda, como Nueva Zelanda o la mayoría de las nuevas naciones del centro y este de Europa, donde se ha demostrado que es "perfectamente posible" tener "mecanismos de control y equilibrio" en un Parlamento con una sola cámara.

Por su parte, los principales partidos de la oposición reconocen que el Senado necesita hacer frente a una profunda reforma, pero sostienen que no es necesario eliminarlo completamente.

La nueva ley será analizada por los diputados durante dos semanas y después pasará a la propia Cámara alta, que tiene poderes para incluir recomendaciones en el texto, pero no para bloquearla, aunque su mayoría no está de acuerdo con el documento.

EFE