EFE
14 de agosto de 2013 / 12:11 a.m.

 

Brasilia • El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, recibió hoy una fuerte queja de Brasil por el espionaje de la CIA y otras agencias y dijo "entenderla", pero aseguró que se trata de actividades "legales" y "necesarias" para garantizar la seguridad global.

"Estados Unidos recoge información de inteligencia para proteger a sus ciudadanos, como hacen todas las naciones del mundo, y lo hace dentro de las leyes", aseguró Kerry junto al canciller brasileño, Antonio Patriota, quien primero le había recriminado el espionaje estadunidense y lo había calificado de "sombra" en las relaciones.

Patriota fue el primero en tomar la palabra ante los periodistas y, tras elogiar las relaciones económicas y comerciales entre ambos países, aseguró que entre Estados Unidos y Brasil existe un "nuevo desafío", que es "la interceptación electrónica".

Aludió así a las denuncias hechas por el exagente estadunidense Edward Snowden sobre el espionaje global de la CIA y otras agencias, que entre muchos otros países ha afectado también a Brasil.

El ministro recordó que Brasil ha exigido a Estados Unidos que aclare esas denuncias, pero apuntó que las explicaciones pedidas "no son un fin en sí mismas" y "no bastan", pues lo que es "necesario" es "terminar con esas prácticas".

Según Patriota, cuando la relación entre dos países alcanza el grado de "madurez" que existe entre Brasil y Estados Unidos "se deben abordar todos los temas relevantes" y citó el espionaje entre ellos.

Recordó que, desde que se conocieron las denuncias de Snowden y el impacto del espionaje en Brasil, el gobierno de Dilma Rousseff abrió "canales de diálogo técnico y político" con Estados Unidos.

También citó que el Mercosur acordó formular una protesta ante las Naciones Unidas, lo cual hicieron los ministros de Exteriores de los países miembros del bloque, y sostuvo que "todo eso refleja una preocupación legítima de la región y la comunidad internacional".

Según Patriota, se trata de "prácticas que pueden atentar contra la soberanía, contra los derechos individuales e incluso contra los derechos humanos". Kerry, a su turno, manifestó que "esperaba" y "entendía" esas quejas, pero alegó que su país se empeña en hacer "lo necesario" para preservar la "seguridad" de los estadunidenses, de Brasil y "del mundo en general".

Aseguró que Estados Unidos hará "lo necesario para que esos problemas no interfieran en las relaciones" con Brasil, pero sostuvo que esas operaciones son realizadas "dentro de las leyes".

Se excusó con los periodistas, dijo que no podría "discutir cuestiones operacionales" relativas a la "seguridad nacional" en una rueda de prensa, pero aseguró que las actividades de las agencias estadunidenses se dan en los marcos de leyes aprobadas por el Congreso tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

En el caso de Brasil, garantizó que "se seguirá dialogando para que haya certezas" y que el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff "entienda y esté de acuerdo" con lo que Estados Unidos "debe hacer para garantizar su seguridad y la seguridad del mundo en general".

Subrayó además que, "en los últimos años, un cierto número de grupos (terroristas) han atentado contra los intereses no sólo de Estados Unidos, sino también de otros países", y que el gobierno de Barack Obama "sólo está intentando evitar que esas cosas ocurran". Según Kerry, Brasil y Estados Unidos deben seguir "trabajando juntos" y "concentrarse" en las "realidades más importantes" de sus relaciones.

Entre ellas citó la promoción de "los valores democráticos", el "empeño por mejorar la vida de nuestras sociedades", el fomento del comercio y las relaciones económicas o la cooperación en áreas como ciencia y tecnología.

Aunque el caso del espionaje centró las declaraciones públicas de Kerry y Patriota, la visita del secretario de Estado también sirvió para comenzar a preparar la visita que la presidenta Rousseff hará a Washington el próximo 23 de octubre.

Precisamente la última actividad de Kerry en Brasilia, donde concluyó la gira que inició este lunes en Colombia, fue una reunión privada con la presidenta, tras la cual se declaró "satisfecho" por el resultado de su visita y "expectante" ante el viaje de Rousseff a Washington.