AP
19 de agosto de 2015 / 03:55 p.m.

Bogotá.- Cuando se trata de los barones del narcotráfico, Pablo Escobar no tiene igual. Pasadas más de dos décadas desde su muerte, sus enormes riquezas, su megalomanía, su violencia implacable aún fascinan a la audiencia, como lo demuestra la expectativa que ha despertado la serie de Netflix 'Narcos', que se estrenará en la plataforma de streaming el 28 de agosto.

La serie biográfica promete presentar un retrato auténtico de Escobar, de manera que era lógico que el director y productor ejecutivo brasileño Jose Padilha optara por filmar los 10 episodios en Medellín, la capital mundial del asesinato durante el apogeo de Escobar en los 80.

Filmar la serie en Medellín habría sido inconcebible hace pocos años, cuando los colombianos aún culpaban a Escobar por volver inseparable la palabra narcotráfico de Colombia. Pero a medida que se desvanecen los recuerdos y la tasa de homicidios cae a su nivel más bajo en décadas en la ciudad, los colombianos han empezado a ver con más desapasionamiento su violento pasado. Tanto es así que el presidente Juan Manuel Santos, amante del cine, aceptó aportar los dos millones de dólares a la producción para que Netflix pudiera filmar en el país.

NETFLIX

La serie que debuta el 28 de agosto se basa en el relato de Steve Murphy y Javier Peña, agentes ahora retirados de la oficina antidroga estadunidense DEA, y a quienes se les encargó poner fin al reinado del capo.

El presidente, cuya familia llevó la cadena de salas Cinemark a Colombia, se entusiasmó con el proyecto, según Claudia Triana, jefe de la agencia de promoción cinematográfica Proimágenes, que cuenta con fondos estatales.

Pero el presidente exhortó a Padilha a que no presente una imagen romántica de un criminal que se presentaba como un Robin Hood colombiano a pesar de ordenar miles de asesinatos, desde candidatos presidenciales a los pasajeros de un avión comercial, donde hizo colocar una bomba.

Netflix, con la productora local Dynamo, obtuvieron el subsidio para filmar bajo una iniciativa lanzada por el gobierno de Santos en 2013 para promover a Colombia como el mejor lugar de Sudamérica donde rodar películas. El gobierno paga hasta el 40 por ciento de los costos a productores extranjeros que contratan personal técnico local y gastan al menos 600 mil dólares en el país.