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28 de mayo de 2017 / 04:52 p.m.

MÉXICO.- La primera actriz mexicana Silvia Pinal, acompañada de Xavier Marc, compartió este domingo los capítulos más destacados y emotivos de su carrera artística y su vida privada, que se exponen en su libro “Esta Soy Yo”, en el marco del ciclo Leo... Luego Existo, que se realizó en el Palacio de Bellas Artes.

Como parte de este programa de lectura en voz alta en el que participan varias personalidades, así como actores de teatro, cine y televisión, Silvia hizo reír a los asistentes con anécdotas desde su juventud hasta su etapa más consolidada y al mismo tiempo los llevó a la reflexión al compartir experiencias como su relación con Luis Buñuel.

“Jugaba a ser artista desde la infancia, bailaba y cantaba en el colegio, aunque confieso que era mala estudiante. Ingresé al Instituto Nacional de Bellas Artes y me sentí muy feliz al audicionar a los 14 años para una compañía experimental. El director me dejó hacerlo de espaldas”, comentó entre risas.

Recordó su incursión en el cine, con un pequeño papel en Bamba (Miguel Contrera Torres, 1948) y de esta misma época su primer gran enamoramiento con Rafael Banquells, con quien se casó en 1947.

Su primera experiencia como mujer casada no fue la más encantadora, según relató, pues además de los problemas económicos que tuvo con Rafael, este fue poco comprensivo con su trabajo.

“En 1952 me di cuenta de que el matrimonio no me gustó”, declaró con humor.

Ya con una hija a su cargo, su primogénita Silvia Pasquel, Silvia continuó ascendiendo en su carrera, luego de compartir créditos con personajes como Germán Valdés “Tin-Tan”, entre otros, obtuvo en 1953 su primer gran premio por su participación en Un Rincón Cerca del Cielo.

Silvia había conseguido gran reconocimiento en México y se fue a conquistar nuevos horizontes, trabajó en España. En tanto comenzó un nuevo romance con el productor Gustavo Alatriste, quien fue su segundo esposo.

Ya con él trabajó con el reconocido cineasta Luis Buñuel, con él filmó Viridiana, película ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes. No obstante, su éxito causó gran revuelo y polémica a tal grado que fue censurada por el Fraquismo y por el mismo Vaticano.

“Nos llevamos una copia en el equipaje de mano a México”, recordó entre sonrisas.

De esta etapa de su vida, la actriz manifestó que trabajar con Buñuel fue uno de los aprendizajes más grandes tuvo, conoció sus inquietudes y le enseñó un panorama amplio de la corriente surrealista.

Luego de enfrentarse a múltiples retos, como el tener que hablar inglés para una película a mediados de los años 60, un nuevo divorcio y otro amor, marcan la historia de Silvia, mientras filmaba María Isabel, de Yolanda Vargas Dulché.

“Enrique Guzmán, un resbalón que me costó muy caro”, señaló divertida Silvia, pues según relató fue feliz una temporada, especialmente con la llegada de dos hijos más a su vida, muy a pesar de la polémica que causó la diferencia de edades entre la pareja.

“Pero todo cambió y para mal, y de esta historia compleja puedo subrayar que somos nosotras quienes permitimos la violencia, yo sé que es difícil decir basta, existe el miedo a hablar, a pedir ayuda, tal vez mi experiencia te sirva, si estás en un círculo de violencia, sal pide ayuda, siempre hay caminos y alguna mano dispuesta a ayudarte.

Pero esto es parte de otro capítulo, por ahora aquí terminamos la primera parte de mi biografía”, concluyó.