AP
21 de mayo de 2016 / 08:00 a.m.

Texas.- Emilio Navaira saltaba del conjunto a la norteña, de la banda al country, y aún le quedaba sentido del humor para bromear sobre el accidente que casi le costó la vida.

"Bueno, bueno... Prometo que no voy a manejar más (autos)", dijo el astro de la música tejana en una entrevista en el 2012, cuatro años después de haber salido despedido por el parabrisas de su autobús de gira en un accidente en el que sufrió lesiones graves. "¿Y si manejo un autobús?".

Ése era Emilio: un artista talentoso y un ser humano que luchó con el alcohol, sobrevivió cuando nadie lo esperaba y murió cuando parecía un ser indestructible.

El cantante falleció el lunes a los 53 años en su casa de New Braunfels, Texas, cerca de San Antonio. Un reporte policial indica que murió de causas naturales, pero aún están pendientes los resultados de una autopsia.

Sus fans en San Antonio lo velarán el domingo en el Coliseo Freeman de 1 a 5 de la tarde, y una misa se realizará el lunes a la 1 pm en la Catedral San Fernando.

"Fue una gran sorpresa para nosotros perder a mi hermano", dijo Raúl Navaira ("Raulito") el miércoles en una conferencia de prensa. "Estamos viviendo momentos muy difíciles... Mi hermano era lo máximo para mí. Era mi héroe y no sería nada sin él. Le debo mi carrera y mi vida".

Al momento de su muerte, Emilio y Raulito (miembro del Grupo Río que acompañaba a Emilio) preparaban un disco juntos.

"Él fue uno de nosotros, un amigo que siempre mantuvo los pies sobre la tierra pese a su popularidad", dijo a The Associated Press Abraham Quintanilla Jr., el padre de la difunta Selena, considerada la Reina de la Música Tejana. "Nos encontrábamos en los festivales y siempre tuvimos una buena relación. Éramos compañeros de disquera (Capitol EMI Latin, a donde llegó luego de un exitoso paso por CBS, hoy Columbia) y, sin dudas, dejó una huella".

Esa huella, a simple vista, no es poca cosa: junto con Selena, fue la máxima figura solista de la música tejana durante el boom del género en la década de 1990. Pero además logró ingresar simultáneamente al mercado country (con "Life is Good" de 1995, que llegó al puesto 13 en las listas de popularidad de ese género y al 82 de la lista general de los 200 álbumes más vendidos según la revista Billboard) y al mercado norteño de México, algo que muy pocos artistas tejanos consiguieron.

"Toco mucho en México porque México me ama",
dijo Emilio, como le conocían sus seguidores, en la entrevista de 2012. "Pero de este lado (Texas), la música tejana está medio caída, lenta. Eso me da miedo".

Cuando cantaba country en inglés, era dueño de un agradable pero potente timbre de voz comparable al de un joven Elton John. En español combinaba la pulsación del conjunto tejano (con base de acordeón y bajo sexto), las cumbias y las baladas, pero también iba más allá, habiendo incursionado en la banda mexicana ("Pero acuérdate, acuérdate", "Todavía no me muero"), las armonías a capella a tres voces ("Hola mi amor") e incluso el rock 'n' roll ("El atropellado").

En vivo hacía honor al nombre de uno de sus discos como un auténtico "Rey del Rodeo": una máquina incansable que deleitaba al público con su voz y los inolvidables bailecitos que hacía solo o junto con Raulito. Si Selena era la Reina, él era el Rey, pero también el tejano más norteño. Quiso el destino que su último show fuese el 11 de mayo en la Arena Monterrey. El sábado 21 de mayo iba a presentarse con La Mafia en Seguin, Texas.

"Decidimos cancelar la fecha por respeto a la familia y a nuestro amigo", dijo Oscar De La Rosa, cantante de La Mafia, en un video emitido tras conocerse el deceso. "Es un momento muy difícil para todos, pero siempre vamos a recordar la música y la gran persona que era Emilio".

En el 2008, cuando bajo los efectos del alcohol chocó su autobús de gira, pocos imaginaron que volvería a cantar dos años después. Esta semana la noticia de su muerte cayó como un baldazo de agua fría San Antonio, donde es considerado un ídolo. En las redes sociales hay diversos testimonios de personas que lo vieron andar en bicicleta (un hobby que lo apasionaba) horas antes de su muerte.

"Emilio parecía indestructible, pero así es la muerte", dijo Quintanilla Jr. "No hay nada que podamos hacer contra ella".

A diferencia de Selena y otros artistas que preferían los teclados y los vientos en lugar del acordeón, Emilio siempre mantuvo un fuerte elemento del conjunto tejano en su música, lo cual le valió varias presentaciones en el Tejano Conjunto Festival de San Antonio, el festival más importante del género.

Fue "una de las más grandes voces de la historia de la música tejana y su Grupo Río una de las mejores bandas", dijo a la AP Juan Tejeda, musicólogo, profesor y director del Tejano Conjunto Festival desde hace 35 años. "Tocó en el festival dos o tres veces. La última vez fue en 1992, un día lluvioso y nadie se movió de sus lugares. Ésa fue la noche más taquillera de la historia del festival. Recaudamos unos 100.000 dólares. Pero pese a su inmensa popularidad, nunca perdió la sencillez".

Su versatilidad se debía, en buen grado, a la amplitud de sus gustos musicales.

"Pocos saben que era un fanático del rock 'n' roll", dijo a la AP Héctor Saldaña, reportero musical del diario local Express-News y líder de la banda The Krayolas. "Su banda favorita era Van Halen, lo cual explica el sonido más pop de Selena y el sonido más 'duro' de Emilio. Varias veces lo vi hacer un 'jam' de Van Halen con su banda, era increíble. Aunque hoy pensamos en Selena cuando mencionamos la palabra 'tejano', cuando los dos estaban con vida prácticamente gozaban de la misma popularidad. Si mencionamos a Selena entre las mujeres, entre los hombres ese reconocimiento tiene que ser para Emilio".

Un Grammy, un Latin Grammy, 21 victorias en los Tejano Music Awards y más de 2 millones de copias vendidas de sus 17 discos forman parte de su legado. Pero el de Emilio no termina ahí; sus hijos Emilio IV (batería) y Diego (guitarra, bajo y voz) crecieron rodeados de música e incluso han tocado con la banda de su padre en México y Estados Unidos.

"Son tremendos músicos", dijo Saldaña sobre los hermanos Navaira, quienes tocan en Lost Bandoleros (tex-mex country) y Ready Revolution (rock). "Los Bandoleros acaban de firmar un contrato importante y tienen un sonido muy potente, con armonías vocales de cuatro partes. Ya oirán... La historia Navaira no termina aquí; continúa con Diego y Emilio IV".