31 de diciembre de 2013 / 11:10 p.m.

Nueva York.- El alcalde Michael Bloomberg terminó hoy sus 12 años al frente del gobierno de Nueva York dejando un legado mixto y controversial, que incluye una notable baja en la tasa de homicidios y un repunte asombroso de la población sin techo de la ciudad.

El multimillonario de 71 años de edad, creador de la agencia de información financiera Bloomberg, fue conocido por emplear sus abundantes recursos para empujar su propia agenda, a menudo progresista, y por ejercer un estilo calificado con frecuencia de insensible respecto de los menos favorecidos.El alcalde fue celebrado por rechazar el financiamiento privado para sus tres campañas para la alcaldía, así como por gastar 260 millones de dólares, de acuerdo con un cálculo del diario The New York Times, para sufragar gastos operativos para él y sus funcionarios en el gobierno.Asimismo, Bloomberg donó cientos de millones de dólares a causas filantrópicas, proyectos artísticos y culturales y para causas sociales contenciosas, como la regulación de la venta de armas de fuego, el cambio climático y la reforma migratoria.En este último tema, migración, el alcalde siempre mantuvo que la ciudad era un refugio para los inmigrantes, cuya aportación económica era subrayada por su gobierno de manera constante.Su interés por la población inmigrante de la ciudad quedó de manifiesto por sus esfuerzos por emitir algunos de sus mensajes en español, pese a su quebrada sintaxis y a su fuerte acento, lo que generó la creación de una cuenta del sistema de mensajes Twitter que a un tiempo lo reconocía y satirizaba.Entre sus innegables logros destaca además la reducción histórica de la tasa de homicidios, en 49 por ciento, y del crimen general, en 32 por ciento, en los últimos 12 años en Nueva York.Asimismo, Bloomberg hizo de Nueva York una ciudad más saludable, al prohibir el consumo de cigarros, primero en lugares cerrados y más tarde en áreas públicas como parques, playas y plazas peatonales.Durante su administración, además, por primera desde la década de los 50 Nueva York recibió más personas de las que emigraban.La recuperación de Nueva York, en términos de seguridad y de migración, sin embargo, también tuvo un lado negativo, debido a que un gran segmento de la población se sintió ignorada por el gobierno.Organismos civiles y de derechos humanos criticaron la política conocida como Detención y requisa, debido a que se concentraba de manera desproporcionada en la población afroamericana y latina de la ciudad, la cual se sintió acosada y perseguida por las autoridades.Igualmente insensible fue su actitud respecto de la población sin techo de la ciudad, lo que eventualmente se convirtió en la parte más problemática de su legado.La población sin techo aumentó durante el gobierno de Bloomberg a su máximo nivel desde la Gran Depresión de los años 30, para sumar 64 mil personas en 2013 o un repunte de 69 por ciento en los últimos 12 años. Del total, 22 mil individuos sin hogar en Nueva York son niños.Buena parte del aumento en la población sin hogar en Nueva York se debe a la recesión económica del país, aunque el repunte ha sido mucho mayor que el del promedio nacional. La población sin techo creció en Nueva York 11 por ciento en 2013, frente a una baja de cuatro por ciento en el resto del país.Estas disparidades entre los logros y los fracasos de la ciudad, entre ofrecer seguridad y olvidar a la población más vulnerable, ha sido la marca de Bloomberg, y el punto que explotó Bill de Blasio para ganar la campaña para la alcaldía.De Blasio a menudo habló de "las dos ciudades" en que se ha convertido Nueva York. Una es la que parece ser gobernada por Bloomberg desde Manhattan, mientras la otra es la que está alejada del centro, poblada por las minorías y las personas sin hogar.

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