25 de mayo de 2013 / 04:33 p.m.

París  • La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ex ministra francesa de FinanzasChristine Lagarde, evitó ayer en París su imputación por la justicia gala por los delitos de malversación y complicidad en falsificación.

A Lagarde, tras dos días de declaraciones, se le adjudicó la consideración de “testigo asistido”, una figura legal que le exime de la imputación por esos delitos.

Los magistrados del Tribunal de Justicia de la República, que puede juzgar a aforados como a Lagarde, investigan su gestión en su anterior puesto en relación con la indemnización a unempresario francés con 403 millones de euros (unos 520 millones de dólares), pagados por el estado francés en aplicación de un arbitraje privado seleccionado por Lagarde.

“Mi condición de testigo asistido no es una sorpresa para mí porque siempre he actuado con arreglo a la ley y a los intereses del estado”, declaró la ex ministra del presidente conservador Nicolas Sarkozy entre 2007 y 2011.

La máxima responsable del organismo multilateral tuvo que explicar ante tres magistrados por qué en 2007 decidió que un tribunal arbitral privado resolviera el contencioso que desde hacía una docena de años enfrentaba el estado francés con el empresario Bernard Tapie, ex propietario de la firma deportiva Adidas, y amigo cercano de Sarkozy.

Según medios franceses, Lagarde presentó a los jueces diversos documentos que supuestamente probaban que diversos gabinetes de abogados de negocios le habían aconsejado el arbitraje, aunque sus técnicos en el Ministerio eran contrarios.

El FMI, a través de un portavoz, renovó su confianza en la capacidad de su directora general para gobernar esa institución internacional, que ya la había apoyado el pasado marzo, cuando su apartamento parisino fue registrado por los investigadores.

EFE