AP
29 de septiembre de 2013 / 04:57 p.m.

Irán.— El gobierno de Irán trató el domingo de aliviar temores sobre su contacto sin precedentes con Washington al argumentar que una simple conversación telefónica entre los presidentes iraní y estadounidense no es un indicio de que pronto se vayan a restaurar las relaciones.

Los comentarios del viceministro del Exterior, Abbas Araghchi, parecieron dirigidos a calmar a facciones iraníes, incluyendo la poderosa Guardia Republicana, que ha expresado una creciente ante el acelerado acercamiento la última semana entre la Casa Blanca y el presidente Hasán Ruhani, que fueron coronados por una conversación telefónica de 15 minutos con el presidente Barack Obama.

"Definitivamente, una historia de altas tensiones entre Teherán y Washington no va a regresar a relaciones normales debido a una llamada telefónica, una reunión o una negociación" dijo Araghchi, de acuerdo con la agencia noticiosa semioficial Fars.

Rouhani está tratando de reanudar conversaciones sobre el controversial programa nuclear iraní con esperanzas de conseguir un alivio de las sanciones económicas estadounidenses. Irán, no obstante, no ha clarificado qué concesiones está dispuesta a hacer sobre su programa nuclear.

Araghchi reiteró además declaraciones del líder supremo de Irán ayatola Alí Jamenei, quien dijo que ya no se opone a conversaciones directas con Washington, aunque no se siente optimista sobre el resultado.

Jamenei parece haber dado a Ruhani autoridad para conducir conversaciones nucleares con potencias mundiales, que deben reanudarse en Ginebra en dos semanas, y buscar contactos más amplios con el gobierno de Obama.

"Nunca confiaremos en Estados Unidos 100%" dijo Araghchi. "Y en el futuro, seguiremos en el mismo sendero. Nnca vamos a confiar en ellos 100%".

Las divisiones sobre los gestos de Ruhani fueron evidentes el sábado cuando regresó de Nueva York. Partidarios le recibieron con vítores, pero pequeños grupos de detractores gritaron insultos.

Estados Unidos e Irán rompieron relaciones después de la Revolución Islámica de 1979, cuando turbas invadieron la embajada estadounidense en Teherán y tomaron a 52 rehenes por 444 días.

Esta semana, un legislador conservador, Hamid Rasaei, criticó la conversación telefónica entre los presidentes, diciendo que "rompió la rama de resistencia" de Irán — una referencia a la idea promovida en el país de que Irán es un baluarte de la oposición a Israel y la influencia occidental en la región.

Dijo que la aceptación por Ruhani de la llamada de Obama fue "indigna" y le permite a Estados Unidos decir que Irán trata de modificar sus políticas.

La base de la oposición a Ruhani parece centrarse en partidarios del ex presidente Mohamed Ajmadineyad, que una vez envió una carta al presidente George W. Bush en un intento de abrir diálogo. Al parecer, la oferta fue rechazada, y Ajmadineyad más adelante cayó en desgracia con Jamenei luego de tratar de cuestionar su autoridad.