PEPE MADRIGAL | @josemadrigalj
23 de septiembre de 2016 / 11:00 p.m.

MONTERREY.- Entre la magia y la comedia, así podría definirse “La Cenicienta” presentada por el Ballet de Monterrey en el Teatro de la Ciudad.

Fuera de lo excesivamente tradicional, con majestuosos vestuarios y música de Massenet y Strauss, esta pieza demostró la cualidad cómica del ballet que, no por divertir, deja de ser físicamente demandante y hermosamente plasmado.

Cenicienta (Katia Carranza), como en la popular historia, queda en segundo término en su hogar tras las segundas nupcias de su padre y es presa de su nueva familia: dos hermanastras y una madrastra.

Terriblemente divertidas, así podrían definirse a las dos mimadas chicas, interpretadas en este estreno por Luis Martínez y Nicolás Merenda, y a su madre, quien se roba muchos momentos, una malvada y quisquillosa mujer interpretada por Guillermo Villafuerte.

Las tres chicas/chicos fueron la delicia del público: sí, bailaron magistralmente en puntas e hicieron perfectos fouettés, pero más allá de la labor física y titánica del ballet, hicieron reír.

Grotescas como ellas solas (solos) conquistaron al público al nunca (incluso al momento de los aplausos) salirse de sus personajes.

Como Cenicienta, Carranza fue perfecta: grácil y precisa, dejó en el escenario el sello de aquella chica que por ser bondadosa tiene la oportunidad de ir al baile gracias a una buena obra que revela a su hada madrina.

Cenicienta conoce a su príncipe, pero deja su zapatilla (de ballet) al huir al dar las doce. Tras ello, el joven se embarca en un viaje por lejanas tierras buscando a su amor a primera vista.

La última casa, el último intento. Las hermanastras de Cenicienta tratan de ponerse la zapatilla. Risas y risas lograron con esa tarea, incluso con la amenaza de cortar los dedos de una de ellas con tal de obtener éxito.

Pero no, la historia aquí no cambia, y en un romántico y bello pas de deux, Cenicienta celebra su nuevo amor.

Destacada es la labor de Jorge Amarante en la coreografía, su despedida de la compañía regia, pues es divertida y atrapa. Igualmente destacado es el trabajo de Jorge Gallardo en el vestuario y Juan Salinas en el maquillaje y peluquería porque, esas grotescas “chicas”, estilo drag queen, se echaron a la bolsa a la audiencia.

No se la pierda

El telón se vuelve a abrir el sábado 24 (16:00 y 20:00 horas) y domingo 25 (12:00 y 17:00 horas).

La función del jueves 29, a las 20:00 horas, será a beneficio del Instituto Nacional de Cancerología (INCAN).

Las siguientes serán el viernes 30 de septiembre (20:00 horas), sábado 1 de octubre (16:00 y 20:00 horas) y domingo 2 (12:00 y 17:00, horas).

Los precios de los boletos van desde los 150 a los 500 pesos.

En números
- 43 bailarines en escena
- 26 años del Ballet de Monterrey
- 2 Actos tiene la pieza
- 90 minutos es su duración