EFE
21 de junio de 2013 / 12:05 a.m.

Río de Janeiro.- Un grupo de manifestantes se enfrentó hoy a la Policía durante la multitudinaria protesta para exigir mejores servicios públicos en Brasil que congregó en el centro de Río de Janeiro cerca de 300 mil personas.

La Policía utilizó bombas de gas lacrimógeno para dispersar a un pequeño grupo de encapuchados que supuestamente intentó invadir la sede de la Alcaldía de Río de Janeiro, según fuentes oficiales.

La reacción de la Policía a los encapuchados que lanzaban piedras a la alcaldía y que prendieron fuego a recipientes de basura provocó una correría y la dispersión de los manifestantes que hasta ese momento marchaban pacíficamente, según constató Efe.

Mientras que los manifestantes violentos permanecieron frente a la edificación pública, que siguieron atacando a pedradas, la mayoría marchó ordenadamente en sentido contrario y entonando el himno nacional.

Los que permanecieron frente al ayuntamiento, destino final de una marcha que había comenzado un par de horas antes en la céntrica iglesia de la Candelaria, utilizaron grandes tablones como escudo para protegerse de los gases lacrimógenos y de las balas de goma.

Los incidentes ocurrieron cuando el pequeño grupo lanzó una luz de bengala hacia la alcaldía e intentó ingresar a la edificación, lo que obligó a la Policía a reforzar la presencia en los alrededores, incluso con agentes a caballo.

La manifestación en Río de Janeiro fue la más numerosa, según datos preliminares, entre las que se registraron hoy en cerca de 80 ciudades del país para protestar por las subidas de las tarifas de transporte público, la carestía, la corrupción y las deficiencias en la educación y la salud pública.

Las protestas comenzaron la semana pasada en Sao Paulo, exclusivamente contra la subida de las tarifas de transporte público, pero ganaron otras reivindicaciones, como mayores inversiones en la salud y la educación pública, y críticas a los elevados gastos del Gobierno para organizar eventos como el Mundial de fútbol de 2014.

Pese a que varias alcaldías, incluyendo las de Sao Paulo y Río de Janeiro, ya anunciaron la reducción de los pasajes de autobús, metro y tren, los manifestantes mantuvieron sus protestas y las de hoy fueron las más numerosas desde que los llamados indignados comenzaron a manifestarse en las calles.

Las manifestaciones son convocadas en las redes sociales por movimientos sociales que alegan no ser representados por ningún partido.

Pese a que en su mayoría han sido pacíficas, en algunas protestas se han registrado incidentes violentos, protagonizados por pequeños grupos.