1 de diciembre de 2013 / 11:43 p.m.

Honduras.- Miles de personas salieron a las calles de la capital de Honduras en una marcha de apoyo a la candidata presidencial opositora Xiomara Castro, quien ha dicho que las elecciones de la semana pasada fueron fraudulentas.

El sábado por la noche, el Tribunal Supremo Electoral declaró a Juan Orlando Hernández, candidato del Partido Nacional, como presidente electo de Honduras con 99% de los votos escrutados. Según los datos oficiales, Hernández tuvo 37% de los votos y Castro 26%.

Tanto Castro como su esposo, el presidente derrocado Manuel Zelaya, encabezaron la marcha el domingo desde una camioneta que también transportaba el féretro con el cuerpo de un activista del Partido Libre que fue abatido a tiros horas antes de la movilización.

"Estamos aquí para denunciar la cultura de la muerte fomentada desde el golpe de estado. Esto sólo pueden ser crímenes políticos", dijo el ex presidente, derrocado en junio de 2009, desde el vehículo que transportaba el cuerpo de José Ardón, más conocido como "Emo 2".

Ardón fue secuestrado la noche del sábado por cuatro hombres encapuchados mientras organizaba la manifestación del domingo. Poco después apareció asesinado de varios disparos. Era el líder de un grupo conocido como "los motorizados" que abre habitualmente las marchas de la resistencia al golpe de estado contra Zelaya.

Zelaya está pidiendo un recuento voto por voto y dijo que como coordinador del Partido Libre presentará una queja formal el lunes ante el Tribunal Supremo Electoral.

"Si la revisión de las urnas no es atendida antes del viernes, cuando se cumple el plazo legal, impugnaremos las elecciones", añadió Zelaya. "Y si no se acepta nuestra impugnación recurriremos a la justicia, y si la justicia no la acepta, recurriremos a instancias internacionales", añadió. Los partidarios de Libre colocaron el ataúd de Ardón afuera de las bodegas del tribunal mientras hablaba Zelaya.

El viernes, en conferencia de prensa, Castro aseguró que hubo una alteración de actas electorales, que se registraron votos a nombre de votantes muertos o ausentes y que existió una supervisión inadecuada en los centros de votación, todo lo cual permitió el fraude.

Se trató de "una asquerosa monstruosidad que me ha robado la presidencia de la república", aseguró la candidata opositora, de 54 años. Advirtió que no reconocerá el gobierno de Hernández.

El presidente electo ha dicho que su victoria es legítima y que no está dispuesto a negociar su victoria con nadie, pero no ha comentado sobre los señalamientos de fraude.

AP